Ritual de luz y de tu nombre
La lluvia-historia del río,
desbordado entre tus venas
lleva el pulso
de la Tierra
con su caudal
infinito…
Desciende con el sol
hasta el ocaso,
mas no dejes que fragüe tus verdades
en el fuego cruel que siempre aguarda
al acecho de tu voz y de tu sombra,
para llevarte más allá,
por los caminos sin memoria
de alguna noche sin nombre,
donde un segundo despojado de medir
abrazos intenta conquistar
lo eterno del amor que nos elude,
y desterrarlo una vez más
donde habitan
los azules peregrinos del silencio.
En su antiguo ritual
este sol de ayer va derritiendo
hasta el breve perfil que lo atestigua.
Sumergida en la noche
irá tu historia,
delirando de luz sobre tus ojos,
y sin temor a beber de tus anhelos,
jugarán al claroscuro
los colores.
No dejes que fragüe tus amores
y así, ligeramente los traduzca
al lenguaje efímero que enciende las miradas
sin que palpiten de luz los corazones.
Desciende con el río
al mar del alma,
donde aprenden a cantar los sentimientos,
donde saben a mil besos, sal y arena
y hay caricias confesadas, sin testigos,
por el viento.
Repite alguna mantra clandestina
a puro canto de vida en tus latidos,
hasta que al fin, libre se declare el corazón
cuando encuentre la voz
que había perdido
hilada y mil veces deshilada
entre los hilos destejidos de un adiós.




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