sábado, 25 de agosto de 2012

Nélida Vschebor-Buenos Aires, Argentina/Agosto de 2012

ALGÚN DÍA

Algún día
encontrarás alforjas
llenas de humo
donde hubo hojas
escritas con amor


                  Algún día
sabrás de otro destino
que tus palabras dieron
a la  humarada de ensueño


Algún día
      pensamientos arcaicos
llenarán  la alforja
      con expresiones aciagas
de hastío y confusión


Algún día
cantarás su nombre
buscando entre esquirlas
retratos         sentires
envueltos en velo fugaz


                  Algún día
encontrarás la senda
que presionará en tu alma
la irremediable
               temida
                        odiada
                                soledad

Oscar Alfonso Vera-Buenos Aires, Argentina/Agosto de 2012

 Paz y Amor


Quiero paz y bendición para este mundo
no más guerras, ni muertes inocentes
que reine la cordura, que no haya incoherentes
que maten por lujuria, que no haya iracundos

No violencia, ni balas, y paz para los hombres
no más metrallas despedazando vidas,
no más niños sin padres y estómagos vacíos
no más luto en el alma de naciones sin nombre.

Dios bríndanos la fuerza y la fe a los humanos
y danos las simientes preñadas de oro y calma
para que cosechemos la siembra con las manos
y trillemos el trigo y el pan nos llene el alma.

No más armas, ni cañones, ni una espada
ni bastones de hierro masacrando la carne,
por aquel que hoy le queda, solamente la nada
por el niño descalzo y su padre en la calle.

Solo paz, prados verdes y toda la esperanza
de vivir muy unidos, religiones y razas
y sentirnos hermanos destruyendo la brasa
que haya un mundo de amores, armonía y bonanza.


Patricia Terra-Buenos Aires, Argentina/Agosto de 2012

A veces

A veces te encuentro, enciendes mi fuego
Me miro al espejo
Me caigo de nuevo.

A veces te marchas, y dejas un beso
La leche en la taza
La estrella de un cuento.

A veces me tocas, palpita mi cuerpo
Te veo en mi cama
Te quiero en silencio.

A veces apareces, dices lo siento
Das media vuelta
Te sigo a lo lejos.

A veces regresas, sedado en insomnio
Me miras, me abrazas
Es este otro juego…

A veces la vida, nos toca otro ritmo
Y es cuando nos vemos
Sin ser ya los mismos.  

Osvaldo Spoltore/Agosto de 2012

Osvaldo Spoltore y su comentario bibliográfico a partir de “Sopita” de Rolando Revagliatti, Ediciones La Luna Que, 6ª Edición, Buenos Aires, la Argentina, 2008, publicado en el Nº 33, octubre 2009, de la Revista de Literatura “Tamaño Oficio” de la ciudad de Buenos Aires.



     A Rolando Revagliatti lo conocemos como un trabajador incansable en el ámbito de la poesía y actividades relacionadas con ella.

     En esta ocasión tenemos la última edición –la sexta- de su poemario “Sopita”, en donde hallamos la llaneza de su lenguaje al servicio de lo poético, subyaciendo en varios de los textos de formas sencillas, las materias profundas que él nos alcanza sin contenidos disolventes.

     Como se muestra en el mismo poema que da nombre al libro:


Vos
     crema de garbanzos
no sos
         sopita
y sos mi sopa
preferida

“Así es la vida”
incluso la mía
                      (espesa)
aunque es también
-oh, resonancias
fulgores
distorsiones-

sopita.


      Sopita, metáfora de lo simple, que no es lo mismo que decir simple metáfora, encarnando la ambigüedad de la vida que aunque se desee espesa a veces, no es más que distorsiones, una sopita.

     Avanza el libro con ciertos “personajes” que se reiteran: Eduardo y Mecha; Flavia (una nena), junto a ciertos temas como el de la familia, las vacaciones, y las fotos en donde el poeta ve lo que él sólo como tal puede ver y nos lo hace presencia, aunque sólo si hacemos una lectura re-creativa de su trabajo.

     En “4º Grado”, con enumeración y síntesis, barre las hileras de una vieja foto escolar hecha ahora poema. Lleguemos al clímax:


El más bravo, Carbone, sonríe
No todos
Yo no, la cabeza inclinada

Al lado de uno con apostura de jugador de rugby
uno huérfano de padre que a veces no traía delantal
Y este año el portero no se cuela en la foto
porque se murió.


El contenido es la forma y a estas alturas, la foto y los niños quedan en la anécdota y, ¿qué sentimos?, ¿vida crema espesa o sopita?

     Sopita, como la vida no preferida, como aquella que se nos ajusta a la medida de otros sin ser nuestro deseo:


Volar me gustaría –arguye la nena
viendo algo volar-
pero no soy un pajarito

No –admite su papá

y siguen caminando.


Pero no siempre es así un pasar estilo “sopitas” como bien se aprecia en “Marina Mercante”, un designio materno desacatado.

     Y en una época donde se impone la dictadura de lo mercantil, y hasta el arte se ha banalizado, no es sencillo mantener una mirada nítida que es esencia para construir la poesía de los espíritus inquietos, que no se dejan seducir por la “sopita”. Revagliatti nos dice irónicamente así en “Mar del Plata”:


Boca abajo en la playa
codos en la arena
Mecha, divertida

Muy en segundo plano a la izquierda
agua y gente
A la derecha
gente y casino

Eduardo, bastante tostado
Los dos, lindos.


     Sopita linda, ¿no?, cuando es vida sin toma de conciencia, tan sólo reiteración de frases hechas, como un Así es la vida. O peor, cuando es repetir las vidas de otros tan vulgares y “lindas”. Alejadas del asombro que es más común en la infancia, repleta de Fantasmas, que aparecen y desaparecen, cerca de las hormigas y la menta / próximo a un caracol maravillo.

     Sopita, no. Nada de sopita: mejor la sopa crema espesa. Por ello, desde los tuétanos, todo artista hace esfuerzos para destilar la pureza que pervive de la especie en su interioridad:


nos odien
o nos amen

Los huesos nos expulsan
suplican que los dejemos ir

Detestan que los retengamos
que los exijamos todavía

“No es humano”, chillan.

María Elena Soria-Chilecito, Provincia de La Rioja/Agosto de 2012



AMOR MÁGICO


LA MAGIA DE LOS CREAN
AQUELLOS LOCOS OSADOS
LA ENTREGA DE LOS QUE CREEN
QUE HAY ESPERANZA EN EL LLANO.

LA MAGIA QUE SE CONSIGUE,
CON SALUDOS, CON ABRAZOS.
LA MAGIA QUE SE GENERA
CUANDO HAY UN PERFUME ALADO.

ES…LA MAGIA QUE RENACE
CUANDO DOS ALMAS HAN HABLADO

Y EN UN ARMONICO ROCE
SUS PLIEGUES SE HAN CONJUGADO,
CUANDO EN EL ESPACIO BRILLAN
ESTRELLAS DE AMOR CALLADO,
Y SU LUZ EXPLICA AL MUNDO,
QUE AL AMOR, SE LLEGA AMANDO…

Loreto Silva-Chile/Agosto de 2012

A mi madre

Esta nota ha sido un desafío. Por un lado la reciente perdida de mi madre y por otro el evitar caer en los clisés y letras dulzonas. Decidí pues contar mi visión de la maternidad.

Mamá me sobreprotegió  toda su vida. Tenía marcadas las penurias que pasó criándome debido a que yo era de salud frágil y de alma sensible. Una niña lánguida y enfermiza que gracias a sus cuidados logró vivir y cumplir todas sus metas en la vida. Cosa que hoy día valoro y agradezco.

De pequeña endiosé a mi padre y era el único importante, con él conseguía todo lo que me proponía. Mi madre era la que ponía el orden y las restricciones, ella se llevaba todas nuestras rabietas. Esto se mantuvo hasta que cumplí doce años y por terceros me enteré de facetas de papá  que desconocía. Cuando hablé con mamá preguntándole por qué no me había contado esas cosas, dijo que deseaba creyera que mi padre era un hombre responsable. Pensé que había sido muy fuerte para tolerar que siempre la culpásemos de lo que ocurría. Fue innecesario su sacrificio porque a poco andar quedó de manifiesto que mi viejo era poco confiable. De ahí en adelante mi madre debió ser madre y, a medias con mi hermano mayor de catorce años, padre.  La presencia de mamá se transformó en seguridad, fe, esperanza, sostén. Tan arraigada tenía yo, la inseguridad, que pese al intenso cariño que le brindaba a papá, me alineaba siempre con las decisiones de mamá, cosa bastante conflictiva dado que en ese periodo vivían separados.

Cuando estaba recién nacido mi hijo mayor mi padre enfermó y en dos meses falleció, muy joven de solo cincuenta años. Mi madre y hermano menor  se instalaron a vivir conmigo y mi esposo. Tiempos difíciles, en plena dictadura miliar y con pocos ingresos. Mamá cuidaba de nosotros y además colaboraba con los gastos de la casa.

Ser madre en mi caso fue una actividad asistida, como en la mayoría de las mujeres de mi generación,  fuimos las primeras en trabajar fuera de casa (nótese el respeto que guardo hacia las mujeres que son dueñas de casa). Así, con mi esposo contamos con la invaluable ayuda de mi madre, ella en definitiva se hizo cargo de administrar la casa y vigilar los niños. Con el tiempo su rol pasó a ser fundamental ya que se convirtió en la mama de todos los miembros. Asumió labores en forma exclusiva la mantención  de los jardines;  el cuidado y atención de los niños; y  la cocina. Mamá transformó la cocina en su feudo, no aceptaba ayuda, era su reducto y no permitía intromisiones.

Ella mantenía con mis hijos una relación especial, les toleraba actitudes que jamás nos acepto a nosotros (a mis dos hermanos y a mí) y cuando yo los reprendía por hechos que me parecían fuera de lugar, ella saltaba diciéndome que ellos se arreglaban entre ellos, que no me metiera.  Malcriaba a mi esposo, haciéndole postres especiales y comidas solo para él.

Cuando nuestros hijos abandonaron la casa la tristeza me consumió, entonces, su presencia permanente me hizo sentir acompañada. A fin de cuentas, con mi esposo fuera de la ciudad y nuestros hijos haciendo su vida, éramos una pareja inseparable. Íbamos juntas a todas partes. El año pasado un mes en Italia, ese era su mayor deseo, fuimos solas y lo pasamos fenomenal.

Mamá enfermó y falleció prontamente en menos de dos meses. Desde que supe de su enfermedad algo ocurrió en mí, sentí que en mi interior había una persona observando los hechos que le ocurrían a un otro. Mi razonamiento era adecuado y funcional, pocas veces lloré. Tenía claro que debía ser, por una vez en la vida, la persona fuerte y cuidar de mamá tal como ella había hecho con nosotros toda su vida. Su muerte, a los setenta y ocho años, me dejó con el más profundo sentimiento de desolación, buscando mi lugar en una casa demasiado grande, Han pasado ya dos meses; y día a día entiendo mejor a mi vieja; recuerdo con cariño sus mañas; su calor de mamá, a la cual me abrazaba cuando tenía frío; y siento que está aquí, a mi lado, cuidándome, como siempre hizo.

Mamá gracias por ser mi madre, la mejor madre. Viejita un abrazo, nos veremos...

Luis Tulio Siburu-Buenos Aires, Argentina/Agsoto de 2012

 

Desde el palco                                         


Las sillas de raso bordó fueron testigos
de la época dorada del flamenco y la zarzuela,
cuando una familia española, madrileños o canarios,
como noche de verbena disfrutaba, previa a la cazuela.

La balustrada barroca, muy dorada y brillante,
recibió también a los oriundos de Italia,
que aplaudían sin parar desde el instante,
en que el esforzado barítono finalizaba el aria.

Y las cortinas que separan el ambiente,
para descansar en cada acto y sacarse el saco,
compartieron la emoción de un  ruso o descendiente,
con la tijera acrobática del marcial ballet cosaco.

Hoy, desde el palco más cercano al escenario,
de aquel viejo teatro que fue su propia historia,
un anciano acomodador, desocupado y sin horario,
recuerda emocionado aquellos días de euforia.

Mañana habrá otro público dentro de la sala,
sin entradas por cortar, ingreso libre y gratuito.
Faltará la música que vibraba en otra escala
y cantarán “a capella” Los Hermanos de Cristo.

Horacio Semeraro-Agosto de 2012

Para mejor leerte

La aparición de la autora de Harry Potter leyendo un texto infantil en el acto inaugural de los Juegos Olímpicos de Londres prueba la relevancia del género en la actualidad. Hay muchas iniciativas valiosas pero nada reemplaza a las lecturas de cuentos por la noche. Por Horacio Semeraro | Para LA GACETA - Buenos Aires
La importancia de la literatura infantil en el mundo pudo visualizarse en un hecho reciente. En el acto inaugural de los Juegos Olímpicos 2012 en Londres, J.K. Rowling, autora de Harry Potter leyó fragmentos de Peter Pan. Desfilaron figuras alusivas a personajes salidos de las plumas de autores famosos de la literatura infantil. Si bien Inglaterra es un país con una rica tradición literaria infantil, el hecho nos muestra hasta qué punto, el factor económico producto de las jugosas ganancias que proporciona el género a las editoriales y al Reino, influyeron en esta decisión. Un fenómeno similar ocurre en muchos países.

Sin duda las campañas mundiales de alfabetización y de promoción de la lectura; la concientización de su importancia como factor estimulante de la imaginación, el desarrollo cognitivo y la creatividad tuvieron llegada. Insistentemente divulgadas por la docencia, la psicopedagogía y la sociología se vieron favorecidas por la difusión de obras como la saga de Harry Potter en libros y cine, que esta vez jugaron a favor. Pude apreciar personalmente su efecto en la reciente Feria del Libro Infantil y Juvenil en Buenos Aires. Importantes editoriales que distribuyen sus catálogos en los colegios, congregaban en sus stands un público numeroso. La presencia de talleres interactivos, lectura de cuentos -entre otras actividades- complementaron felizmente el evento. Todo es bueno a la hora de fomentar la lectura.

Viejos y buenos hábitos

En la actualidad, los niños y adolescentes pasan largas horas por día leyendo en la computadora, a través de Facebook y otras redes sociales. Aunque es tema permanente de seminarios y simposios, lo que habría que hacer, quizás, sería incentivar la lectura de textos y buenos libros del género al que pueden acceder por Internet, canalizando esa inquietud y necesidad de llenar espacios de lectura y comunicación. Eso sin dejar de estimular la tradicional lectura de libros. Instituciones como la Academia Argentina de Literatura Infantil y Juvenil, (Aalij), Jitanjafora, Cedilij, Edelij, Alija, ofrecen continuamente su material. En cuanto a libros, existe en todas las librerías un inagotable y variado caudal con bellas ilustraciones clasificados en lecturas para niños entre tres y 15 años, con recomendaciones para cada edad.

De cualquier manera, nada reemplaza las lecturas de cuentos a la noche, antes del sueño, en esa frontera con alas propicia para los duendes y las hadas, en la que los superhéroes y las figuritas se toman un recreo. Como dice una amiga, creo que "deberíamos volver a la hora del cuento". © LA GACETA

Horacio Semeraro - Miembro de la Academia Argentina de Literatura infantil y juvenil.

Silvia Saval-España/Agosto de 2012

 HALO


Arraigada en el presente de tu horizonte
percibo un halo que germino en mí.
¿Quién eres tú?
Que cimientas y me otorgas
ese reposo en mi esencia.

Cortejas mi figura, te adueñas
de mi juicio.
¿Quién eres tú?
Que silenciosa me entrego
en tu alborada.

Enamorada de tu presencia
no son verbos los que añoro,
son abrigos de un arcángel
que puso su almíbar en mi amparo.

No desmanteles el gozo
del obelisco que dispersaste en mi pecho.
Mis entrañas se hicieron caciques
de tus inusitados desvelos.

¡El halo de mi alma eres tú!


Griselda Rulfo-Villa María, Provincia de Córdoba, Argentina/Agosto de 2012

LA PIPA
 

La pipa
          que Juan desecha
          cuando el sol
                    auspicia
                    la mañana
yace
       quieta
                   sobre el mármol.

De "Salobre"

Ana Romano-Buenos Aires, Argentina/Agosto de 2012



Un choclo en la mesa

desgrana
sus perlas

Ruedan
en un plato
como cuentas de rosario

Desafectada
una mano
decide
qué empanada
completa.

Ascensión Reyes Elgueta (Artículo)-Chile/Agosto de 2012


LA TREGUA 

DE MARIO BENEDETTI


            Una curiosa y poco usual forma de narrar una historia. En este caso, el protagonista es quien escribe con regularidad todas las impresiones más importantes de su pasar, como una bitácora o diario de vida.
            Este hombre próximo a los sesenta años, sufre una real compulsión por llegar pronto a jubilar, porque el trabajo rutinario le es hasta grato, no así, cuando debe poner en juego sus conocimientos y su raciocinio.
            Él es, un solitario viudo con hijos lejanos, que ha relegado su vida amorosa sólo al recuerdo de lo que fue su vida pasada, hasta que en la oficina aparece una nueva secretaria. Una chica bastante más joven que él, se llama Laura Avellaneda, es hermosa, y aparenta tener una vitalidad propia de su edad. Después de muchas páginas donde progresivamente va escribiendo acerca de ella, su enamoramiento y después de pensarlo mucho temiendo un rechazo, se atreve a abordarla.
            Se lleva una sorpresa, ella acepta la primera invitación, luego se decide y empieza a cortejarla, primero tímidamente, luego en forma más directa. Ella tiene una personalidad definida y sin pensarlo mucho acepta al maduro pretendiente.
            Sin embargo las historias felices, generalmente no se dan en la ficción. El hombre inesperadamente queda solo de nuevo y en su diario escribe que este enamoramiento, más grande y profundo que todos los anteriores, es quizá, una tregua que Dios le proporciona antes de llevárselo. 
            Como es un diario de vida, es de un subjetivismo que amarra al lector desde el comienzo. Está narrado cronológicamente y el ambiente que trasciende de la escritura del protagonista, es el de la oficina, con algunas frases de él y de ella y sus pensamientos acerca de su vida personal.
            Podríamos decir que esta tregua es un respiro, una segunda oportunidad de ser feliz, de vislumbrar un futuro en pareja y desvirtuar los miedos e inhibiciones de un hombre que se considera caduco.
            Tiene todos los elementos que estructuran un cuento, incluso el final con un desenlace sorpresivo, y un desarrollo progresivo que lleva a un clímax de sentimientos  y decisiones. El inicio, lo da el protagonista con las primeras anotaciones en su diario de vida.
            Una buena historia narrada por un maestro.
            El cuento del cual comento, es un compendio que hizo la famosa periodista Raquel Correa. El original que tiene los mismos ingredientes, es casi una novela, podría llamarse Nouvelle.

Ascensión Reyes Elgueta-Chile/Agosto de 2012

DONDE VIVE CARMUSA
           

            ¿Quién es Carmusa? Carmusa, podría ser: un duende, una idea, un personaje, una abreviación, cualquiera de estas cosas o ninguna de ellas. Sin embargo, Carmusa vive en una comarca lejana. Su hogar está al pie de grandes montañas que en invierno se visten de abrigos blancos, transmitiendo al valle aquel frío de alturas que el señor sol no alcanza a entibiar. Pero cuando el astro de luz viaja camino al descanso, esas empinadas cumbres lo despiden con gráciles pañuelos: lilas, rosados, ocres o naranjas, y otros más oscuros, según sea el ángulo que los dioses determinen. A veces, un denso enjambre de nubes presurosas y niebla de tules grises, impiden ver el arco iris en su majestad. Y el cielo llora, llora lamentos de torrentes que horadan los senderos de tierra o asfalto. Murallones de adobe que han visto otras generaciones, contienen su avance. Sin embargo, cuando el cielo está realmente enojado, un rápido destello ilumina la oscuridad tenebrosa y se escucha el retumbo de mil tambores queriendo castigar la tierra. Otras veces, le sigue una persistente lluvia helada que poco a poco se convierte en gráciles plumillas blancas que cubren la superficie húmeda, dejando una cubierta tan blanca como el alma de un niño. 
            En la estación de la canícula veraniega, como guardianes estáticos que sólo saben del movimiento por la brisa que pasa a través de su follaje, los viejos pimientos, los inmutables álamos, y muchas otras especies, ubicadas en avenidas y jardines, luego de la floración y la multiplicación de su traje verde, se encuentran dispuestos a dar sombra y cobijo a los habitantes del lugar. Entonces, Carmusa sale de su refugio para nutrirse de luz.  Dirige sus pasos hacia esas verdes colinas y copia en pequeños lienzos aquella efímera belleza que se renueva cada año, y como tesoros los guarda para la estación invernal, acompañado por alados compañeros que revolotean de rama en rama, deleitando con su lenguaje musical.
            La casa de Carmusa, es original, minimalista. Líneas rectas que arman rincones y laberintos coloreados por imágenes robadas a la naturaleza. Escalas donde los pasos son tenues y guardan el recuerdo de quienes han osado penetrar su intimidad, repitiéndose en un eco sin fin. Misterio sólo interrumpido por el ladrido de dos mastines hembras enseñando sus fieros colmillos ante la llegada de un intruso que rompe la paz del lugar, en cambio mueven sus rabos cuando el olor les trae el grato recuerdo de un conocimiento anterior.
            Carmusa, también tiene una plaza, pequeñita, cubierta de verde y caminos floridos que llegan a una fuente, cuyas aguas cantan la melodía de la vida. Quien ponga atención a esta música se llenará de paz y alegría. También tiene escaños de madera, donde los caminantes hacen un alto para descansar. Algunos ancianos cerrando los ojos rememoran sus años lejanos, adormecidos por las voces infantiles y los cantos de aves.
            Pueblo antiguo de calles largas bordeadas de viejos árboles, y frente a la plaza, una remozada iglesia. Allí sus devotos dedican un día a la semana, para prosternarse ante el Altísimo, y cantar alabanzas por el tranquilo y hermoso lugar que les obsequió para vivir.

            Carmusa advierte que el progreso devora aquel mundo bucólico. Hay edificios, hay bancos y todas las instituciones que gobiernan la vida de los humanos. Hay televisión, hay cable y telefonía y toda la serie de inventos que complican al hombre, con el altisonante nombre de modernidad, que si bien se piensa, es un mal necesario para sobrevivir.  
            Este pequeño lugar se llama San Esteban, cercano a Los Andes en la V Región.

Rolando Revagliatti-Buenos Aires, Argentina/Agosto de 2012

Roger Vadim



Hace un año que no la llaman de ningún canal. Llama ella a algún ejecutivo, la citan, intima, pero no la incluyen en programas. No entiendo lo que pasa. Ahora estudia canto. Algunas empezaron como ella y llegaron a ser figuras. O impactaron con un aviso filmado. Intervino en varios, pero no resultaron un boom. Y en dos largometrajes. En el dramático, la desnudaban varias mujeres presidiarias y la gozaban. En el otro, se desvestía con morosidad en la pieza de un albergue suntuoso mientras un actor de reparto, ridículo, la esperaba en la cama cubierto con una toallita. Además posó para la tapa de un long play y para fotonovelas. No es estúpida. “Sé que la mayoría se queda en el camino”, me dijo. Pero no encuentra en sí las fuerzas suficientes para torcer el rumbo. Tendría que partir de cero. De otro modo . Tal vez, el canto.
Entró al mundo artístico a los diecisiete años y por la puerta grande de la televisión. Su madre había logrado un contacto con el productor del show de Toto Alcalá, y allí lució su primer bikini con lentejuelas. Al insinuársele Toto, ella le deslizaba con ingenuidad: “Me dejaron solita y usted no me inspira confianza”. Se hizo notar y en Radiolandia y en Antena le adjudicaron romances con un tenista, un locutor de radio Belgrano, un jugador de fútbol, el hijo del propietario de un boliche de moda, y el más promocionado, con un cómico en pleno candelero. Hizo carrera (carrerita) sin esfuerzo. Supo imponerse. Tiene las formas y da el tipo que excita. Su estilo contorneado gusta siempre y a todos. No es tan tosca como otras chicas del ambiente. Incluso diría que no le falta sensibilidad. Conserva cierta frescura porque no ha renunciado a su familia. Y la estimulan. Es en el estudio del canto donde en la actualidad deposita sus ilusiones de perdurar, de trascender. Quisiera dedicarse a interpretar temas melódicos. Sueña con su propio ciclo. Posee mejores cualidades que muchas. Debe animarse a largar la voz, de por sí, entonada.
En algo estuvo en el último año. En su casa mintió que eran comerciales para Venezuela. Pero eran fotos. Para almanaques. Fotos pornográficas con maquillajes estrambóticos. Le costó desinhibirse pero era buen cachet y le aseguraron que no se distribuirían en la Argentina. Le sirvió para sentirse activa y requerida mientras aguardaba una oportunidad.
Procura engrosar su vocabulario, no pronunciar palabras groseras o inadecuadas y refinar modales. “Pretendo que me respeten”, dice. La comprendo: una cosa es el espectáculo y otra muy distinta la cotidianeidad. Por eso es que estudia canto. “Me pulo”, dice. Bah, aprende. Si aparecieran bolos como actriz para tiras o una propuesta como secretaria de algún conductor de programas de entretenimientos, lo aceptaría. Más adelante, ya verá. Depende de ella. Y de la suerte, de las circunstancias. Le adelantaron sotto voce que tratarían de ubicarla para protagonizar un filme de “sexo explícito”. Y que también se distribuiría fuera de nuestro país. Me da la impresión de que rechazará la cosa. “No quiero encasillarme”, me dijo. Por mi parte, le ofrecí un apoyo más comprometido. Ayudarla a crecer. Lo está pensando. No sería la primera que se afianza en base a mi experiencia, conexiones e iniciativas. Y ella lo sabe. Siempre tuve buen ojo: clínico. Desplegaría su potencial. Me necesita. Y me conmueve lo bastante. Sé donde hay . Para mí, vivificante desafío. Pudiera constituirme en su Roger Vadim. Sería delicioso y apasionante. ¿Cuán maleable, plástica en mis manos, con mi perspicacia? Que lo piense … , que lo piense. Y le ofreceré aún más. Le ofreceré venirse a vivir conmigo: una relación estable. Para su familia, demás está puntualizarlo, inequívocamente, sólo seríamos amigas.

Remisson Aniceto-San Pablo, Brasil/Agosto de 2012

Áurea

Faço poemas
em versos negros
e versos brancos
para que todo poema
seja livre.

Áurea

Hago poemas
en versos negros
y versos blancos
para que todo poema
sea libre.

Marta Díaz Petenatti-Zona Rural de la Provincia de Santa Fe, Argentina/Agosto de 2012

EL  JUEGO  DE  LA  VIDA


He trocado cosas con la vida, pero  la ganadora resultó ser ella.
Ella, que todo lo puede, que nada perdona, que cada paso que da es sabiendo a ciencia cierta cómo y dónde será el próximo.
Vivimos tan de prisa disfrutando, llorando, ¡viviendo!, que no nos damos cuenta de que día a día pagamos el peaje de uno nuevo, y que eso implica que nuestras arcas vayan  disminuyendo sistemáticamente.
Creemos ganarle a la vida, ¡qué ilusos!,  le ganamos sólo lo que ella permite que le ganemos. Porque está sentada tranquila, esperando en el desgrane de los días quedarse con nosotros.
Y aún así seguimos amándola porque en ella tenemos todo. Lo bueno que disfrutamos,  y lo malo, que lo aceptamos, lo sufrimos, lo toleramos, lo superamos.
Pero  para tenernos contentos nos va regalando cosas.
Nos regala la Experiencia  para que sepamos que nos equivocamos, y en base a ello  tratemos  de  no cometer  el mismo error. A veces lo logra, otras no, pero ya no depende de ella, sino de la especie misma.
También nos la regala para que le contemos a los demás nuestras vivencias, nuestras frustraciones, los caminos mal recorridos, y así podamos ayudar a que no incurran en nuestras mismas equivocaciones.
Nos regala la Sabiduría , para entender a los demás, quizá no   justificar, pero sí  entender.
Más vivimos, más se van haciendo elásticos nuestros juicios. No tenemos ya la inflexibilidad del adolescente ni   la parcialidad del adulto.
Dejamos de prejuzgar para decir: _Si, pero_ y en ese “pero” va implícito una vaga forma de entendimiento y aceptación.
Nos regala la Paciencia  para que cambiemos  la premura por la parsimonia. El correr sin pensar,  por el caminar pensando. Nos enseña que saber esperar es más productivo que correr alocadamente.
Que esperando se llega. Que corriendo… pocas veces llegamos.
Nos hace Premonitorios  porque intuímos  en la gente sus intenciones con sólo mirar sus ojos, y a través de ellos descubrimos sus almas, sus afectos, su esencia.
Y así continúa regalándonos afectos. Trocando, cambiando, sacando, prestando.
Y mientras eso sucede sigue deshojando las hojas de la vida en el trébol de nuestros sueños e  ilusiones.