jueves, 23 de octubre de 2014

Isidoro Gómez Montenegro-Octubre de 2014


El amor y el tiempo


Cuerpo de límites confusos.
Imagen incorpórea
en la oscuridad
con la que no puedo lidiar.
Las niñas de mis ojos te retienen,
apariencia abismal,
sutil silueta incitadora de pecado.
Tu desnudez… la mía
enciende las estrellas.
Dentro de la alcoba, dulces ecos;
presagios derraman
tus pechos.
Tu corazón aloja
mi testimonio de fuego.
Toco tus contornos diariamente,
pómulos salientes,
cuerpo visible
con mariposa
entre las piernas.
Entre cada mudanza,
del día a la noche
existe una espera.
Tiempo, invencible,
no siempre nuestro.
Mudanza de instantes…
dolor no caduco.
Lágrima, herida de sangre,
de murmurantes asilos,
de constantes ausencias…
contemplan la noche.
Ávido amor inicia…
bordea la oscuridad
perdura en un beso,
una caricia.
¡Trastoca el tiempo!

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