lunes, 20 de julio de 2020

Norberto Ramazotti-Argentina/Julio de 2020





              Elegia al vuelo de un Ángel        

Mi madre cantaba.
Lavaba cantando, lavando cantaba,
Luchando ella sola con negros fantasmas.
Mientras, vigilaba con ojo amoroso
Mi giro alegre  a su alrededor.

Llevaba un dolor clavado muy dentro,
Y en el tacho trataba de lavar su pena.
En el tango buscaba  su boca un consuelo.
Fregaba con odio,  de amor  su tristeza.
La muerte que andaba al acecho ese día,
Esperaba con hambre el momento fatal
De clavar sus garras en la carne tierna,
 Robarme sus besos, su abrazo, su amor

Y fue en un descuido que pudo lograrlo.
¡Si, no me di cuenta que la iba a atacar!
No supe gritarle ¡Cuidado, Mamá!
Y la llevo lejos, muy lejos, a un sitio
De donde ya no pudo nunca regresar.
Me dejó muy solo, muy triste, vacío,
Seco ya de lágrimas, harto de llorar.

Y aunque tenga en mi pecho el recuerdo guardado
Del triste suceso, del dolor pasado,
Es mayor el desierto que en mi vida ha dejado
La falta de su beso, su abrazo, su amor.

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