NIÑOS ENVEJECIDOS
Sobre la tierra ardiente
Niños encorvados, con manos desgastadas,
Dominan el miserable mundo
Con sonrisas rígidas, almas atravesadas.
Sus pasos hacia un alba sin sol avanzan,
Lisiados, en cruces inciertas, incapaces de respirar,
Con párpados cansados, endurecidos
En lágrimas de sangre.
Y el globo aúlla vibrando,
Se inclina sintiendo frío,
Buscando en vano una antorcha,
Soñando con un hilo de esperanza,
Extendiendo las alas rotas
Y abrazando a los viejos niños.
Pero nada más queda, excepto
El espejismo de la juventud,
Perdido en las tinieblas del infierno.
Mutilado bajo los escombros de sí mismo,
Tragando el polvo de la hipocresía
De este mundo cruel y maligno,
Sin tener fuerza alguna
Para enfrentar la guerra silenciosa
O impedir el ruido de las bombas, donde hasta el cielo tiembla.
Hubo un tiempo en que el universo entero se iluminaba,
Y ahora llora aquello que ya no se sabe dónde está…

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