lunes, 21 de septiembre de 2026

Abel Espil-Argentina/Septiembre 2026


 

La niña que espera

 

No he tenido una buena noche.

Tomo unos mates, acompañados con algunos bizcochos y me voy al trabajo.

Al abrir la puerta de mi casa, en el corto pasillo antes de llegar a la calle, una niña rubia, de un metro cuarenta y cinco, con ropa un poco deteriorada, y dos zapatillas un poco gastadas y sucias, ...me detiene y pregunta si soy el señor que escribe.

La observo en su rostro y detecto una pálida tristeza.

--Si soy periodista y vos de dónde me conoces---

-- Señor, usted escribe en un diario notas de actualidad---

--Es lo que trato--

--Sabe señor que mi abuelo, me indicó que leyera sus notas---

---Disculpá, ¿qué edad tenés?

---Señor, soy misionera y tengo doce años--

--¿Tu abuelo vive contigo?--

---Señor, hace seis meses que me dejó sola---

--Pero, perdón, no sos muy chica para vivir sola tan niña en esta enorme ciudad -

---Mi abuelo, lo conoció a usted en una redacción de un diario que ya no sale más. Él también era periodista--

---Yo vivo solo, mi familia la perdí en un accidente de ruta --

--Mi abuelo Salvador Montarras me contó todo y me dijo una noche, que si él moría lo venga a ver a usted ----

---Salvador era un hombre muy leído y culto... pero vivir conmigo no lo veo probable--

---El abu me dijo que usted me diría eso en primer lugar--

--El abu me dijo más aún, que usted me ayudaría a escribir artículos, a ser periodista----

---¿Cómo te llamás? --

--Guillermina---

Estaba un poco oscureciendo la tarde.

Y a Guillermina la adopté como hija.

Han pasado muchos años y hoy, Guillermina reside en España como colaboradora del diario El País.

Pero siempre me gusta contarla en tiempo presenté y terminarla en otro presente que se llama futuro

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