Y sangra
Extirparon mi útero.
El médico, con su tono solemne de profeta o semidiós, me dijo:
«Nunca más volverás a sangrar en tu vida».
Sonreí por un segundo; luego comprendí la ilusión.
Ojalá sus palabras fueran ciertas,
pero el hecho de no tener ya sangre menstrual no significa nada.
Él, con su visión limitada de hombre,
difícilmente comprenderá
de cuántas otras maneras puede sangrar una mujer.
Y sangra.

No hay comentarios:
Publicar un comentario