JAULA VACÍA
Estoy mirando la casa antigua de mis abuelos, que algunos dicen que es una jaula vacía.
Dos simpáticos abuelitos la habitaban. Con su edad de soledad y dolores. Afuera, juventud, gritos, acordeones. Adentro, paz y libros se amontonaban.
Fue la casa de los hijos y los nietos. La muralla para el mal y la tristeza. No eran rejas, solo paredes de esperanza. Para que la familia creciera entre sonetos.
Poco a poco se fue quedando sola. Por los días y los años que pasaban. Los rostros, lágrimas derramaban. Cruel, la humedad se hizo aureola.
Una vez alguien dijo, parece una jaula vacía, de dos canarios que han volado lejos.
Mentira dijo otro. Es la casa de los viejos. Que se fueron, cuando el sol desvanecía

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