viernes, 20 de mayo de 2016

Marlene Ramírez Berrocal-Costa Rica/Mayo de 2016



FUISTE
En estos días descalzos
de piel, 
de brazos para mis abrazos,
de palabras para mis silencios,
te deshilo
en esta caótica habitación
que no conoces,
te recuerdo idílico,
casi un dios,
casi una estrella en el cosmos
de mis noches.
Eres lo que siempre quise
y nunca fuiste,
te busco en una piel
que no conoces,
siempre incapaz de verme.
Fuiste el sol  frio
que nunca calentó
mi corazón icónico.
Fuiste un instrumento
que dio vida a la vida,
más no a la mía.
Tú, incapaz de mutar a humano
siempre un Narciso apuñado
fuiste.
Y yo,
incapaz de poner
otros zapatos al vacío

Alba Bascou-Argentina/Mayo de 2016



UN HOY

Caminaba.
Pisaba con fuerza 
las baldosas,
cuadriculadas de distintas 
veredas,
cantidades rotas,
sacudiendo la bronca
desde el adentro,
golpeando en el afuera.
No aceptaba que te dejaran,
en manos de elitistas
marquiteneros
a través de cerebros,
formadores de dirigentes,
cómplices de papeles verdes.
Porque es verde
que lo quiero verde, así de cromático,
pero,
con la pronfundidad de LORCA.

Victoria Asís-Argentina/Mayo de 2016



Espera


Esta estúpida porfía de soñar
Este delirio de arrastrarte hacia mi suerte
a este entorno gris que se aparea con mis dudas
Y me lleva por los oscuros corredores del dolor

Insisto en buscarte
y encontrar tu mano, tu calor.
Me navega por la sangre tu recuerdo;
Barco sin anclar entre la espuma,

me moja y apacigua
pero no puede con mi sed embravecida.
Me duele la espera, tanto, tanto.
Se fatiga el corazón hasta la entraña.

Se endurece, solloza y se maldice.
Pero descubre la flor y resucita.

Alberto J. Armando-Argentina/Mayo de 2016



Bitácora del tren

Volviendo de mi rutina
a caer en lo de siempre
pero algo diferente
de regreso pasaría,
particular ironía
afectaría mi historia
felicidad provisoria
con su tinta escribiría.

Viajaba yo ese día
sentado en el furgón
cuando una mujer se acercó
y fuego me pedía,
le dije que no sabía
si prenderle el cigarro
o explicarle a esos labios
que mi corazón encendía.

Contesto con la sonrisa
y a mi lado se ubicó
cómplice, el tren arrancó
y la charla saco boleto,
me contó vivir en Merlo
que en once trabajaba
yo atento a cada palabra
nunca viaje tan contento.

Con el furgón ya repleto
fuimos rompiendo el hielo
y creí tocar el cielo
cuando me dijo “SOLITA”,
el don Juan que en mi habita
en Flores quería bajarla
para llevarla a la plaza
y deshojar margaritas.

En Liniers entre risa y risa
la rodeé con mis brazos
su pudor ya entregado
ante este ganador,
entre Ramos y Morón
una demora existente;
matemática tengo pendiente
pero de lengua le di lección.




La temperatura aumentó
y sus manos curioseando
por todos lados paseando
abultaba la tensión,
en Castelar conoció
la temple de mis atributos
si en Padua tenia un bulo
la daba la prueba de amor.

Llegando a su estación
le pedí acompañarla
me dijo “no hacia falta”
que el viaje terminó,
desde la ventana me beso
con una promesa pendiente
de verla al día siguiente
y repetir la ocasión.

El tren de apoco se alejo
orgulloso de mi destreza
mientras mi conquista se aleja
un vacío me lleno,
ella me sonrió
y con la mano que saludaba
mi billetera balanceaba
y un beso me mandó.

Miguel Amilachwari-España/Mayo de 2016



COMPAÑEROS EN  APUROS
Los protagonistas; el y ella, no se conocían; una mañana, típica  estampa de una convulsa ciudad, salían de sus pisos, atorados por un inusual retardo.  Estaban con los nervios al borde pues tenían que llegar a tiempo a sus trabajos.  A èl le tocaba  subir una cuesta serpenteada por frondosos árboles que desembocaban en una amplia avenida; ella emergìa de un callejón, difícil de precisar a vuelo de pájaro.  Ya en la avenida aceleraban el paso para coincidir en la parada del bus.  El tiempo jugaba en su contra, los  nervios desentonaban el buen ànimo matinal.  Pròxima estaba  la tan ansiada parada, ambos ya la divisaban sin aspavientos; por travesuras del  destino estaba arribando  el bus a su acostumbrado paso, pero adelantado en algunos minutos. Què casualidad!  No habìa pasajeros esperando…  Nuestros  héroes  de una cotidianidad urbana emprendieron  una  veloz carrera contra el cruel tiempo… Corrìan  sin tregua a ver quièn alcanzaba  al vehículo en   marcha.  Agitaban  los brazos como si fueran  unas enloquecidas aspas  de molino  en plena furia de un temporal … había   un  urgente interés  por  llegar  al  devenido oàsis.
-Eh!  - Espere! Eh…! - Chofer!  - Detèngase un momento…!  -Por favor…!    -Alguièn  de los pasajeros oye…!
-Eh! –Pare…!
-Quièn le avisa al chofer…!   -Pare…!
-Se lo suplico…!
Reglas son normas o còmo quiera entenderse… los pasajeros no se percataron  de los atribulados chicos.  Nadie se dignò en girar su cabeza. Para colmo de males, ninguno de los usuarios pulsò el botón de solicitar la parada.  El chofer, al no observar la señal acordada, pisò el  acelerador y siguió su recorrido dejando atrás a nuestra circunstancial pareja con los crespos hechos…   era como ver partir la suerte sin que èlla tuviera un chance de  retorno.
-Coño! –Coño con este cabròn! –Coño! – se desahogò  èl, mientras trataba de retomar el aliento luego  de la estampida en dos patas.
El  pobre daba làstima, la camisa fuera de los pantalones,  profusas manchas de sudor en las axilas y pecho, el rostro rubicundo; sudaba a  chorros. Hablaba con voz  entrecortada .
-Què desgracia! –Còmo harè para estar puntual…!  Se lamentaba ella, mientras se  secaba el rostro con un  delicado pañuelo.
No había nada que hacer… se reponían del percance; tenìan  una sola oportunidad : esperar el próximo  bus.  La estaciòn del Metro quedaba distante de la línea de autobuses; resultaba en vano marchar hasta ella.
-Menos mal que no extraviè el pasaje…lo sujetaba con la mano durante la alocada carrera… Sòlo èsto me podría haber faltado como regalo del dìa…! – se  quejaba èl mientras se acomodaba la camisa. –Què vaina… ningún pasajero se molestò en voltearse…! -  seguía con sus comentarios.
-Asì pasa…! – respondió  èlla con  resignación. –Veo que no tiene con què secarse el sudor  de la cara… si quiere… tome mi pañuelo…! -  comentó ella al detallar  las copiosas cataratas en el rostro  del   compañero  en el  casual contratiempo.
-Se lo agradezco…! – se sorprendió el  chico.
La obligada espera  permitió un deshielo en la charla de ambos; un motivo suficiente para iniciar una conversación con sus altibajos al fustigar al impasible chofer del autobús.  No había otra solución puès iban  a llegar con retraso a sus obligaciones, sòlo quedaba avisar a los  colegas  de la mala  nueva. Ambos compartìan el  impase, chispa suficiente para iniciar un cotilleo. Se hacìa trizas una prefabricada etiqueta  por la sociedad,  por lo demás de una plàstica factura;  bastaba ver el aspecto  lamentable  luego  de la endemoniada  persecusiòn.  Fluìa una conversación entre ellos,  se entendieron con el mágico lenguaje  de  la solidaridad  y compartir un problema en comùn.  Brotò de la nada una química por lo demás hasta hoy enigmática.  Se  detenía el nuevo bus en la parada, ambos subieron con un humor diferente.  El  acompañò a  ella  hasta  su parada, en la travesìa  habían acordado  una cita  esa tarde.

Lucía Alfaro-Costa Rica/Mayo de 2015



APÓCRIFA

Judas de mí, de vos, de los espejos.
Judas de cada verso,
de cada oración,
de cada despedida.
Aquí te espero.

He de manipular de nuevo el pensamiento
repetir que no duele,
que te puedes largar
así como llegaste
y dejar que esta casa agonice sin nadie.

Refrendar una y otra vez
esta necia costumbre de minotauro,
de parpadeo y beso,
de luna y sobresalto
y fuga…

El festín de las voces ya no importa,
miro a Judas de pronto en el espejo
y un beso de sangre, hiel y lágrima
huye dentro de mí buscando el centro.
Llega directo al llanto,
a la cruz de ceniza que alguien puso en mi frente
a la escalera que simulan mis huesos
y me lleva de nuevo al laberinto.


Laureano Albán-Costa Rica/Mayo de 2016



POEMA DEFINITIVO

Hay tanto que decir
El que en mi boca se estrellan
las estrellas con sangre....
Que nada cabe en mí
porque siempre estoy lleno
de dioses insaciables,
porque pido perdón
por permitirme el gusto
 
ciego de estar llorando...

Porque le ruego amor a tus ojos perfectos
y me dices que soy más viejo que tu sombra.
Tengo cincuenta años
de escribir más poemas
que la niebla en los muros
de sombras de los parques ...
Que hay tanto que decir
que los cielos en llamas
se anegan en mi boca. ..

Yo que aún sigo naciendo
porque soy un proyecto
que le dieron los Angeles
inconcluso a mi madre...
Yo quería ser hombre
y llenarme la boca
de mentidas verdades...
Porque me dieron luz envenenada
y aún sigo cantándola...

Que el dolor es un ángel
inconcluso en los labios..
Y quién lo sabe todo,
todo lo esta callando..

Porque hoy amanecí
tramontado de pájaros,
víctima del incendio
que me heredó mi padre,
torre de solo espejos,
amante fracasado
que a tus piernas se abraza...

Ahora camino sólo más halla de mi mismo,
donde se acaba el pobre
desdén de lo vivido.,,
Yo, que fui profecía tan solo con soñame,
yo, que tuve que hundirme
en la fisura pálida de mi alma...
Ahora que llego a Dios:
El salió -eso me dicen-
y tengo que aceptar
que Él era el imposible
perdón de mis palabras...

Nada cabe en la boca
cuando se está quemando:
ni la herida, ni el aire en llamas de la tarde,
ni el canto, ese siempre modoso
doncito que me carga...

Soy un ser inconcluso, como todo relámpago,
un ladrón de las alas imposibles de su alma...

Que hay tanto que decir
al morir cómo al nacer...
!Y eso es un desastre¡


Marcos Aguilar-México/Mayo de 2016




Tu desdén, en mí, agonía;
lo vivo en tu mirada:
ora promesa,
mañana rechazo y despedida.