EL PANADERO
La puerta se queja cada vez que alguien entra o sale
y las arañas con sus telas han tomado los rincones.
Un cable cae del techo y termina en una lamparita,
dándole al recinto un atardecer constante.
Cada vez que pasa el tren, se apaga.
Las arañas trepan, el panadero detiene sus manos
y espera
para amasar otra vez su pensamiento, tratando
la forma precisa,
buscando
en la harina la respuesta
como se busca en el polvo
lo que en el pan no se puede encontrar.
De La Colección Inédita Sombras De Mi Ciudad

