domingo, 24 de junio de 2012

AVISO IMPORTANTE, POR FAVOR LEÁNLO

Hace unos días la cuenta revistaliterartedigital@gmail.com ha sido hackeada y desde la misma están enviando a todos los contactos que allí se encontraban, un mail a mi nombre pidiendo ayuda monetaria, les ruego tengan a bien no responder al mismo. Además no puedo acceder a dicha cuenta por lo tanto me he visto obligada a abrir una nueva, de ahora en más los textos deberán enviarlos a revistadigitalliterarte@gmail.com   como así también todas las comunicaciones entre ustedes y  Literarte la haremos mediante este nuevo correo.
También debo pedirles que difundan este cambio entre todos sus contactos para que puedan tener nuevamente acceso a las publicaciones e informaciones que devienen de Revista Literarte.
Les agradezco profundamente la atención y les pido mil disculpas por este inconveniente.
Saludos para todos
Graciela Diana Pucci

Delfina Acosta (artículo)-Paraguay/Junio de 2012


La humildad de cada día

Al observar la majestuosidad del mar, cuyas olas levantan su belleza, en dirección a los cielos, uno se siente chico, pequeño, a veces. Tantas voces tiene el mar rugiente. Es cosa de aguzar el oído para poder interpretar su mensaje.
Y al contemplar las flores, los crisantemos abriéndose a la hermosura y al aroma delicado bajo los rayos tibios del amanecer, qué viene a ser uno sino un pobre ser humano, que va de amor en amor, de desamor en desamor. Si tomara el hombre apunte del esplendor de la naturaleza y contemplara su carnalidad, su mente llena de sinsentidos, para empezar a tener una visión distinta de la vida. Así, observándonos en nuestra levedad y en nuestro breve paso por el mundo, deberíamos aprender a ser más humildes y buscar las buenas razones de la existencia. ¿Cuáles son las buenas razones? Pues la familia y el amor que le debemos a quienes están a nuestro lado y acaso sufren soledad, tristeza y hastío.
Ocurre que hay tanta gente que se regodea en su soberbia, en su ego de pavo real. Y su ego, visto desde cierto ángulo, no es sino un pobre complejo de inferioridad que debió ser tratado oportunamente por un especialista en enfermedades sicológicas.
Ser humilde es una bendición diaria. Al menos, así lo pienso yo.
¿Por qué creer que uno es superior a los demás, cuando cada ser humano es tan diferente, tan especial y tan único dentro de este mundo?
Dejemos la soberbia a los ignorantes, a los poco entendidos, a los desatinados, a los superficiales. Ya el tiempo les irá dando duras lecciones y entenderán que el universo no gira en torno suyo, ni mucho menos. El universo gira en torno a los obreros, a los que se levantan diariamente para ir a ganarse el pan de cada día en una fábrica. El universo da vueltas alrededor del artista sensible que simplemente se limita a mostrar las mejores flores de su talento sin aguardar aplausos.
Cómo fastidian los soberbios. Y ellos están que hablan y hablan de sus obras, que no tienen límites según su parecer, y que superarán por un futuro adelantado a las obras de las nuevas generaciones de artistas que llegarán.
Aprendo yo del gusano que sube por las ramas de un jazminero. Y de las hormigas que cargan sobre sus espaldas la miga del pan diario. También de aquellas mujeres indígenas, sentadas sobre la vereda, en algún sitio de la ciudad. Ellas aguardan vender el producto de su laboriosidad silenciosamente. Son tan diestras en el arte de los tejidos e hilados y el arte plumario.
Me encariño con el ruiseñor que no sabe que su trino es música del cielo y hace dulce el despertar del hombre y de la mujer enamorados.
Si el ser humano pudiera ser más humilde.
Conozco a tanta gente soberbia que fue a caer, a tropezar con su propia soberbia y sufrió la humillación pública y el desprecio por parte de la sociedad.
¿Es muy difícil, acaso, controlar el ego?
¿No tienen muchas personas discernimiento para entrar en razón, y entender que es mejor hacer lo que se ha venido a hacer en el mundo, según los dones y la capacidad que Dios les ha dado, sin cacarear excesivamente?
Aplaudo a los humildes con júbilo y respeto.

Y en tanto sube el nivel de las aguas de la soberbia, el soberbio, con el pecho inflado, ni cuenta se da de que la gente ya ha corrido de él, hastiada.

Delfina Acosta-Paraguay/Junio de 2012


Oleo de Richard S. Johnson


POEMA CONTRA EL ESTRÉS


Para pasar el tiempo sin temor
a que este día sea un día más
en que no hay risa ya sino el ruido
molesto de tus tristes pensamientos
reposa sobre un pasto verdecido.
A ti vendrán los lirios caminando.
Y un perro de su amo extraviado
te lamerá los pies alegremente.
Y la canción de un pescador que trae
del río pejerreyes traerá
a ti también el pueblo y las contentas
y largas campanadas de la iglesia.
!Sin el apuro eterno de quien corre
al despertar para seguir corriendo
descansa y ten en cuenta que la vida
es sólo este momento hermano mío!

Fidel Alcántara Lévano (artículo)-Moquegua, Perú/Junio de 2012


DE LA EXCELENCIA A LA GLORIA


En la acción de valuar al talento artístico, en relación con el mundo en que se vive; por ser el producto de la creatividad, para que se haga una justa apreciación del horizonte de su ofrenda; es preciso no tener en cuenta ni los grados y honores obtenidos en su formación académica, ni mucho menos la edad. Es que el tiempo vivido no significa calidad o trascendencia. Se pude haber llegado a los años de oro pero con mínima o sin ninguna huella imperecedera para las futuras generaciones. Como también se puede ser joven pero con creatividad que rompe esquemas.  En este caso tan especial se debe  hacer hincapié incidiendo  solamente en cuál es su aporte, influencia, innovación  en el arte, cultura y ciencia si fuera el caso. Lo demás es secundario porque se  cataloga solamente las aptitudes que lo hacen diferente a otros cultores de su especialidad.
Para dar una mejor visión panorámica a mi reflexión, deje entrever  que EXCELENCIA es sinónimo  de grado eminente de perfección en  lo que se refiere a una acción sobresaliente en su clase. Lo que se merece gratitud y agradecimiento por siempre y sin lugar a dudas su galardón y recompensa por la acción realizada. Por otro lado, la palabra GLORIA se le define como bienaventuranza, fama merecida por sus virtudes por la que conlleva a la persona a ser una celebridad. Sobre esta base natural  podemos afirmar con toda la razón del  mundo, que aquella persona que marca diferencia; así sea un niño,  se merece los más altos distintivos por diseñar su propia hoja de ruta en base a su afán de transformación, o al ser una fuente de cualidades naturales que lo catalogan como un innato valor.  Ahora, si el criterio de calificación nace de alguna cofradía de turno, núcleo cerrado  de apoyo partidario pleno de oportunismo, personas dependientes de alguna razón superior que le da la vida,  donde el amiguismo esta por encima de los ecos intelectuales; cualquier cosa se puede esperar. En este caso el concepto, ni el objetivo esta claro y poco importa la generación de nuevos valores, sino solamente quedar bien por el momento y hacer creer que hay una gran preocupación por lo que ocurre en el pueblo. Esta nula forma de existencia y de justificación de falsos  ideales es la causa principal por qué a través de la historia, los cultores de los efluvios espirituales están relegados al olvido, a la ingratitud e indiferencia y tan solo sujetos a homenajes después de muertos. Más los que menos se merecen la palestra, gozan de una altura que le queda grande ante los verdaderos adalides, que le arrancan una sonrisa o le dan sano esparcimiento a los grupos humanos.  La vida esta plegada de injusticias y justamente por ellas, muchas veces truncan el nacimiento de un artista que  puede dar mucho que hablar pero por la escasa valoración que existe, prefiere dedicarse a otras actividades y se pierde lo que puede ser con el tiempo un baluarte sin igual en el firmamento del arte integral. Es preciso que cada cual se desempeñe en lo que realmente rinde con calidad o de acuerdo a su saber innato para que genere una esperanza de realización en su entorno. No digo que cada cual  trabaje según su carrera porque como todos sabemos hay casos de profesionales sin vocación,   con títulos y grados que solamente ellos saben como lo consiguieron, lo que no garantiza  una labor eficiente, por tener amor más al oro que a las causas nobles de la sociedad. Por eso considero que la consecución de ideales tan solo será posible  si hay visión universal y sin vano materialismo, se hace acopio de humanidad y optimismo y se trata de ser propulsor de la justicia, la paz, el amor  y libertad absoluta y de perennizar  huellas para la posteridad.


Fidel Alcántara Lévano-Moquegua, Perú/Junio de 2012


VOY CON EL SOL DE MIS  AÑOS


En la barca
De vaivenes sin tiempo
Al echarse al mar
Sin rumbo
Por ser parte de mis años
Se lleva mis ilusiones
Sobre las  aguas movidas
De un ayer sin olvido
Y se impregna mi sangre
de soledad
Y es cuando busco una luz
Para la noche eterna
De mis honores marchitos
Sobre la faz de mi llanto;
Más yo siento las pisadas
Del mañana ausente
Y se prende en mi alma
El vibrante fuego
De seguir en mi ruta
A la eternidad.


Sol Baral-Mendoza, Argentina/Junio de 2012


La biblioteca


En la casa de mi infancia, en Barracas, la biblioteca era gigante, más allá de la exagerada dimensión que tienen las cosas ante los ojos de una niña, ahora mismo, estoy segura que mis padres coincidirían con mi recuerdo.
Era una biblioteca fuerte, maciza, imponente, de roble. Ocupaba una pared entera en la habitación de mis viejos.
Ahora, con un dejo de sabiduría china del Feng shui, aportado por mi hermana mayor, creo que no era una mera casualidad que se situara en ese espacio físico de la casa…
Curiosamente el conflicto pos- separación sobre quién se quedaría con la biblioteca, merecería un capítulo aparte.
Volviendo a la imagen tomada por la pueril concepción del mundo propia de mis seis o siete años, ir a buscar un libro a aquella biblioteca era ir a dar un paseo por los estantes dedicados a filósofos contemporáneos como Foucault o Nietzsche y terminar agachada entre tomos gordos de la mitología griega, o en puntitas de pie para llegar a Paulo Freire, o Jean Piaget, autor que le fue prohibido citar a mi mamá cuando daba clases en el magisterio de la Escuela Normal de San Rafael, allá por los oscuros tiempos de la última dictadura militar.
Muchos  nombres para mi corta edad, poca memoria para mi tardía juventud…
Al final, no sè qué fue de aquella biblioteca, unos años después de que mi viejo se fuera, no la vi más.

Bouke Vlierhuis-Holanda/Junio de 2012




HARD (Ardua):
“Voces femeninas que dejan espacio al lector”


(Fragmentos del comentario crítico del libro “Hard”, Ediciones Stanza, Apeldoorn, Holanda, 2006 –edición bilingüe castellano-neerlandés, traducido por Fa Claes, del poemario “Ardua” de Rolando Revagliatti- publicado en medios electrónicos de Europa.)




Se puede gozar de las magníficas traducciones de Fa Claes. “Hard” es un poemario maravilloso. Revagliatti deja la palabra a las mujeres en “Hard”. Quiénes son y cuál puede ser su relación con el poeta, no se aclara en ninguna parte. Relatan sobre sus escapadas sexuales, sus bodas enfriadas, sus incertidumbres y sensibilidades. Hablan ponzoñosamente de su papanatas de marido, una vez hablan secamente, otra vez con indignación sobre la muerte, y se resignan con envejecer y estar descuidadas. Añoran su juventud o su inocencia. Son atractivas, provocan repulsión, se quejan de que los hombres no entienden sus necesidades, y filosofan un poco mientras están penetradas de dos lados.
(...)
Una coral de voces femeninas, escritas por un hombre. Ya sólo eso procura a los textos una estructura estratificada muy interesante. ¿Quién está hablando? (...) Añádese a eso la magia de la lengua española y las características típicamente argentinas a que los textos se refieren. Materia para pensar, rebuscar y releer.
Revagliatti deja mucho espacio para la interpretación. Sus poemas son cortos y abiertos, a veces una especie de epigramas crípticos. Nos invitan a releer cada vez de nuevo y a intentar otra vez  rellenar de una manera u otra los espacios vacíos.

Ángel Catalano-Buenos Aires, Argentina/Junio de 2012


SIN QUERER

Nos encontramos un día de septiembre,
Yo iba sin querer, ella también,
Hubo como una luz, ocurre siempre,
Me tuve que parar y la miré.

Ella quiso no mirar pero no pudo,
Por suerte ganó la curiosidad
Y así, nos encontramos de repente,
Los dos mirándonos con ansiedad.

Ella era linda como un beso,
Suave, toda luz, igual que el sol,
Le tendí una mano sin regreso
Caminamos simplemente,
Dos suspiros y un amor.

Marco Antonio Chávez Díaz-Valladolid, Yucatán, México/Junio de 2012


MIS AMIGAS LAS LETRAS

Mis amigas las letras
solo ellas me comprenden
danzan alegres
juegan con mis dedos
se desplazan como cometas
buscando universos.

Mis amigas las letras
que haría sin ellas
no tendría noche ni día
perdería la vida
si ellas se fueran primero.

Mis amigas las letras
calman mis penas
son amigables y silenciosas…
son Cielo e infierno,
para ellas no importa el momento
siempre me dan vida y aliento.

Mis amigas las letras
mis ninfas consentidas,
mis cleopatras milenarias
solo ellas conocen mis adentros
solo ellas saben de mi vida y sufrimiento.

Mis amigas las letras
vaciando mi pasado, jugando al futuro
soñando… caminar cielos
tocando almas, bebiendo recuerdos
solo ellas comparten mi lecho.

Mis amigas las letras
cuando no juego con ellas
se ponen tristes, inquietas
quieren caminar, tener vida y sentimientos
gracias Dios por mis amigas sinceras.

El día que me vaya
ellas tendrán consuelo
danzaran libres
ante los ojos de un niño,
ante los ojos de un anciano.

Mis amigas las letras
estarán libres, danzando en algún libro
enseñando historias, leyendas, poesía
serán cantoras de una vida
mis amigas sinceras, mis amigas las letras.

Oscar Vicente Conde-Buenos Aires, Argentina/Junio de 2012


Después de...


Mi gato es negro con reflejos azulados
brilla en las noches como fantasma convicto
intuitivo
sutil
cuando duerme sobre los libros
Me imagino que extraña a alguien
también cuando mira desde la ventana
hasta donde el camino retoza con los árboles
donde el sol nunca se adormece
Allí hay un cuervo blanco
inquieto
expectante
dicen que no existen
pero él grazna desde las tinieblas
inteligente
con el placer de los poderosos
Se burla de mi gato ladrón de colores
entre otras cosas

Mi sombra etérea vaga por los rincones
lejos de sus sórdidos juegos.

Juan Disante-Buenos Aires, Argentina/Junio de 2012


Los Estriberos




Qué gusto me da el saludo
tan me tira el botaipotro
y el andar de mis paisanos
como se van en silencio
montados en pelo pampa
por los caminos del anca
son como miles de miles
que siguen un galopeando
si bien se mira de atrás
estribando entre los dedos
calzando la guasca madre
y tirando campo adentro

Marta Susana Díaz-Buenos Aires, Argentina/Junio de 2012




                                          “Se fue solito hacia el río con un repique de tarros
Andará por el remanso. El agua por la cintura
Y los talones de barro…
Pantalón arremangado el pescador ya se aleja.
¡Silencio! Le está robando
Al Uruguay pesca fresca.”
Juan Genaro Beoda

URUGUAY ARRIBA

Andrés es bajito. De contextura pequeña. Usa pantalones a la rodilla sostenidos por un par de tiradores oscuros, como su pelo.
Los catorce años lo llevan por la vida sin haber terminado la primaria.
Algunas veces se pone la gorra con la visera para atrás y otras, muestra su cabello duro, desobediente, formando un remolino ingobernable y tieso en la coronilla.
Ojos negros, inquisidores y preguntones sin preguntar.
Él mira todo. Y calla. Le gusta escuchar más que hablar.
Vive solo con Manuel desde que la madre india lo parió una noche de invierno. Un parto difícil en la noche solitaria a orillas del Río Uruguay.
El rancho de madera y lata fue testigo del llanto de Manuel cuando cerró los ojos de su mujer.
Y quedó con Andrés para criar, acunado por la música del río como arrorró y con una red colgando de dos árboles como mecedora en el verano.
Y nada más.
Seguir pescando para vivir.
Con los pies en el lodo tirar las redes o pasar largas horas esperando pique, caña en mano.
Manuel es recio. Hombre de pocas palabras. Pero cuando tiene que relatar historias de pescadores a su hijo, las palabras fluyen como el río desbocado en  las crecidas de verano.
Y Andrés abre los ojos grandes y siempre quiere más…
El padre es su ídolo.  
- Papá. ¡Contáme de las tarariras tornasoladas! Contáme de aquella noche de luna llena, cuando se dio vuelta la canoa. ¿Te acordás de aquella vez que vino un cardumen de bagres amarillos y entre los dos  no podíamos con  la red?
Y el padre cuenta. Relata para transmitirle sus vivencias. Sabe que van a quedar plasmadas como con carbónico.
Mientras tanto en las noches,  a la luz del farol,  van preparando  las moscas para pescar los surubíes, que venderán al otro día en los puestos de la ruta.
Pero ese día llevaba los tarros llenos de moscas Manuel. Prefirió  ir sin el hijo río arriba. Sabía que los dorados son de mandíbulas fuertes y combativos. Que hay que luchar mucho con ellos para sacarlos.
La tormenta se desató sin dar tiempo a nada. El río trajo mucha agua de repente.
Tres días pasaron sin noticias. Tres.
Hasta que vino un paisano a la puerta del rancho. La angustia en el rostro lo delató.
Andrés estaba cosiendo una red. Empalideció.
El hombre tan solo lo palmeó.
Pero Andrés ya sabía. Siempre lo había sabido.
A su padre el barro le había borrado las facciones.

Miriam Brandan-nacionalidad argentina, reside en Estados Unidos/Junio de 2012


   TE QUIERO
Como no voy a quererte de la forma en que te quiero?
Si cuando estoy en tus bazos, el tiempo desaparece
y cada instante es infinito,
cada minuto es eterno.
Como no voy a quererte de la forma en que te quiero?
Si cuando te encuentras lejos, y no siento tu calor
Hasta los labios me duelen,
porque no tengo tus besos.
Como no podría amarte? como no sentir por dentro
Que se quema hasta mi alma, arrasada por el fuego
que enciendes cuando me miras
y me susurras “te quiero”?.
Si me pidieras no amarte, yo nunca podría hacerlo
y si un día me faltaras, te fueras…, o no me amaras
igualmente te querría de la forma en que te quiero,
Por que pensar en no amarte? Si simplemente…
no puedo.

Christian Ferreira "Donatien" - Punta del Este, Uruguay/Junio de 2012


Cestrum Nocturnum (o "Dama de la Noche").
(Titulo que hace referencia a una especie de planta que solo florece en la noche)

Falleció el día como otros lo han hecho
y yo, sin brújula, guía o lucero
solo con tus ojos hondos y negros
a modo de compás para mi anhelo.

Ligeia que retas de nuevo a la muerte;
al bóreas, impávida te urdes fuerte,
con gracia al fernandino esplín bostezas
tal cándida niña cortando setas.

Opio de opios, sombrío opio de Esmirna,
plácido láudano medrado en abril,
mitiga el fragor de mi alma el aroma
como del piano a su nota el marfil.

Reviven en tus sabanas las dunas
del espíritu una leve ondulación,
que se agita conexo a otro y respira
del amor en brío la emanación.

Erinias en gesto pétreo, austero,
temerían el espasmo ligero
de tu alba piel cuando ansía el deseo
en liturgia arcana de humanos cuerpos.

Nidias que ignoran lo holgado del vuelo,
son mis ansías si no roza mi nariz tu pelo,
nidias que ignoran lo holgado del vuelo,
son mis manos si no sostienen entre ellas tus dedos.

Consorte de Satanás y poetas,
musa de amparo colmada y tinieblas,
déjame henchir tu rosa matriz de mi simiente
y a la noche, ¡ testigo ser de la petit muerte !

Inauguran tus piernas de escultora
como altas torres, torres altas en el cielo,
del solado la penumbra que brota
el rastro que sigo como animal acéfalo.

Arrullan tus solemnes gemidos mi alma en celo
y tu espalda como arco en un estrépito
anuncia en lenguaje al tiempo secreto
dos seres desterrados al son del candelero.

Necchi Dorado-Buenos Aires, Argentina/Junio de 2012


Lágrimas


Llora la noche en silencio, no entiende que está pasando
salpicada de rocío recorre los pastizales
que la saludan sonrientes
sin ver que ella va llorando.

¿Por qué llorará la noche?
No llegan a preguntarse.

Llora la madre en silencio, con su pequeño en los brazos,
con la panza llena de hambre recorre la calle, el barrio,
que la saluda sonriente
sin ver que ella va llorando.

¿Por qué llorará la madre?
No llegan a preguntarse.

Llora la anciana recuerdos de ayeres que la dejaron
con tanta tristeza a cuestas tiene doblada la espalda.
La gente la saludaba,
sin ver que ella iba llorando.

¿Por qué llorará la anciana?
No llegan a preguntarse.

Riendo va la indiferencia con sus cabellos al viento,
contagia su risa loca, a todos los va tocando,
y el barrio se echó a reír
también, con  risa alocada.

¿Por qué ríe  la indiferencia?
No llegan a preguntarse.

La noche siguió llorando, con la madre y con la anciana.

Abel Espil-Buenos Aires, Argentina/Junio de 2012


LA LOMA


Entré muy temprano en el Hotel Rex de Atlántida. Deseaba desayunar , dejar el poco equipaje y luego ir a ver  cual  era la inmobiliaria que vendía una casa llamada "La Loma",  que da a la playa La Mansa.
Del aviso de la venta me enteré hace pocos días por David , dueño del local llamado El Abuelo.
En las varias veces que he ido a su local , ya sea a comprar un abrigo o algún regalo  hecho  por "Manos del Uruguay", supongo  haberle comentado mi deseo de poseer la casa que da a la playa, cercana a  la ruta que bordea las playas, desde Montevideo hasta La Floresta . 
El lugar de la parrilla está totalmente vidriado  y dos ambientes más  poseen unos enormes ventanales con una  expléndida visión al exterior , además de la altura en que se halla ubicada.
En ese mismo instante en que estaba reflexionando sobre estos temas , llegaron al Hotel un señor bajo, gordo, de unos cincuenta años, con dos guapas y jóvenes señoras.
La prepotencia del mismo al dar su nombre y apellido a gritos, como el elegir mesa grande  para seis y ordenar que llevaran los equipajes a las dos habitaciones, se oía sin querer escuchar. 
Me retiro. Emprendo un lento caminar bordeando toda la costa. Enciendo uno de mis enormes habanos, que me ayudan a pensar y disfrutar los espacios con tiempos aletargados.
Llego y la vuelvo a mirar , por millonésima vez . No tengo más dudas , debo vivir el resto de mis días en ella.
Puedo disfrutar de sus noches de verano , como así también de los días fríos y lluviosos de invierno, en que Atlántida adopta la característica de una localidad semi abandonada.
Lo visito a David , le pregunto el nombre de la inmobiliaria que tiene en venta la casa. Charlamos de varios temas y al hacerse el mediodía lo invito a almorzar. Después iría a Studio Uno a enterarme del valor y comprar la propiedad .
Mi sorpresa, acompañada de una terrible indigestión, no fue mayor porque  mi rabia superaba todos los obstáculos.
La gente del local me informó que un señor con dos damas ,cerca del mediodía, había comprado "La Loma".
Llegué al Hotel con tanta ira , que al entrar casi me choco con una de estas dos jóvenes mujeres. Detrás de ellas venia hablando con el celular a los gritos, diciendo que había cerrado la operación y que se prepararan para construir en corto tiempo el edificio con pequeños inmuebles , previo tirar abajo la porquería de casa que había.  
En mis pensamientos circularon el de querer insultarlo, el de callarme, el de no poder soportar que todo es negocio . Pero justo a tiempo, una de las chicas que atienden me preguntó:  ¿Cena usted en el Hotel? 
-No, gracias. Pedime por favor un vuelo en Carrasco, que regreso esta noche a Buenos Aires.

Susana Beatriz Fondado-Provincia de Santa Fe, Argentina/Junio de 2012


LA PÉRDIDA


Un montón de piernas largas
me separaban de ti
que me dejaran llegar
a los gritos les pedí.

Llorabas sobre la cama
yo no sabía porqué
cuando llegué hasta tu lado
recuerdo, también lloré.

Tu llanto era por la muerte
de aquel magnífico ser
que nos dejó a las dos solas
no lo pude conocer.

Era apenas una niña
no lo podía entender
que mi padre me faltara
¿Quién me habría de querer?

Por mucho tiempo quedó
profundo abismo en tu mente
con vida siempre enlutada
por el negro de tu suerte.

Las perlas que hubo en tus ojos
en mí quedaron grabadas
amarga hiel del destino
despertar en las mañanas.

Despertar de cama vacía
despertar no lo querías
porque sabías de sobra
que sin el tu no vivías.

Tu padre vive en el cielo
eso es lo que me decías
no mostraste tu sonrisa
mientras tu niña crecía.

Hoy los dos ya viven juntos
en ese cielo que odié
pues depositó en tus ojos
triste sal con que me crié.

Mirta Gazziano-Junio de 2012

Fotografía: Mirta Gaziano

Aquel otoño

Del mismo modo que los árboles despojan
dejan caer sus hojas ya vividas
desprendiendo ramas quebradizas
estallando color, dando su esencia.
Asi fue que partiste esa mañana mi amor
y no volviste.

Igualmente las copas hacia el cielo
en un lamento de esperanzas renacidas
de despertar nuevamente en primavera
expresando éxtasis fecundo
ante la fecunda llegada del invierno

Te fuiste así nomás sin dejar nada
ahora en soledad, contemplo las copas
marrones, ocres, terracota
fluctuantes matices de amarillos
entretejido de fronda cobre y bronce
albergue de nidos y entramados
textura ensombrecida de los troncos.

Ah otoño¡¡¡ antesala del invierno
en la calidez de tu sol que ya se aleja
encontré el amor al fin…
y ahora se ha ido…

Nublada la tarde sin abrazos
Semejan lluvia mis lágrimas vertidas.

Yamila Greco-Buenos Aires, Argentina/Junio de 2012


la vergüenza yace en los espejos
recrea las grietas de un tiempo que brota ajeno

y descarnado
oculta la ciudad desconocida
la infancia finge latidos inexistentes

ninguno nadie
cuerpo ni espíritu

envenenado el alimento sombrea
y multiplica la torpeza de sus rasgos

forma no sino polvo
luz que no separa vivos de muertos

imagen padecida en los huesos que aún sobran
continuidad del pulso paralizado en su otra voz

tal vez la madre susurra
el lenguaje insistente y amargo de Dios

quizás el dolor morada de la bestia
por mi vientre resucitada

pero más profundo es el silencio

Ángela Jael-Buenos Aires, Argentina/Junio de 2012


Alejandro, el duende músico

Cuando el hada Dione ponía en marcha a su impresionante orquesta del bosque, los duendes y gnomos no podían más que acercarse, estuviesen donde fuere, para oír las bellas melodías que ejecutaban los animalitos. Los sonidos de la música los atraían como imanes; abandonaban lo que estaban realizando y lentamente, acudían al lugar donde se hallaba la orquesta. Muy entusiasmados y respetuosos asistían al espectáculo.

Uno de los más interesados por la música era Alejandro, un duende muy joven y hermoso. Decían las hadas que Alejandro era el duende de los ojos bellos. Y era cierto. Poseía además, una mirada dulce y melancólica. Pocos sabían de sus dotes musicales. Era un magnífico ejecutante de todos los instrumentos y también era un excelente cantante. Parecía extraño por su aspecto exterior delicado pero tenía una superpoderosa voz de tenor. Sólo que era muy tímido y guardaba para sí los dones que la naturaleza le había brindado.

Estaba en una ocasión casi oculto escuchando las melodías de la orquesta del hada Dione, cuando sin darse cuenta comenzó a cantar. ¡Qué voz!

Algunos pájaros interrumpieron su vuelo para escucharlo, muchas ardillas se asomaron a la puerta de sus cuevitas para tratar de averiguar de dónde provenía y los otros duendes que se hallaban por allí, permanecieron como petrificados, tal fue el asombro que  les produjo.

Nadie podía creer que el duendecito cantara de esa forma. También el hada Dione lo oyó. Y rápidamente, salió en su búsqueda. Lo halló a orillas de un arroyo, cantando a toda voz y moviéndose graciosamente, al tiempo que  ejecutaba con sus manos todo tipo de ruidos, golpes, tamborileos. El hada lo observó, sin acercarse, para que no la viera.

Alejandro bailaba, cantaba y tocaba varios instrumentos al mismo tiempo. Y resultaba muy gracioso verlo. Gracioso porque te llenaba el alma de alegría.

¿Dónde había estado este duende de ojos tan bellos y dones tan maravillosos que Dione no había reparado en él?

¿Dónde había estado? Alejandro era tan retraído, introvertido que de saber que alguien podría verlo se habría muerto allí mismo de vergüenza.

Dione debía actuar: esos privilegios debían ser aprovechados. El duendecito debía incorporarse a la orquesta del bosque ya mismo.

¿Cómo hacer para convencerlo?

Ya se le ocurriría alguna idea.

Héctor Labonia-Miramar, Provincia de Buenos Aires, Argentina/Junio de 2012


SOLEDADES LEJANAS


Un abrazo,fuerte, fuerte
hasta entrechocar los huesos,
sonando como panderetas
por la emoción trepidante.
Unidos en el espacio estelar
en soledades lejanas, solos,
flotando sin gravidez,
con ausencias de miradas,
...terráqueas, envidiosas,
atrapados en sus pequeñeces
y nosotros sellando,
un pacto secreto,
en la bóveda celeste
con un beso celestial,
que a falta de gravedad
se torna eterno...

Silvia Loustau-Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina/Junio de 2012


             IX


soltó las correas de los baúles
soltó las trenzas de la memoria
soltó la música escondida
en el altillo de la tristeza
soltó todos los recuerdos
y los hilos atados por Teseo
soltó la luz del fuego
soltó las otras caras del espejo
soltó los demonios las gárgolas y las mariposas
soltó el último adiós
y
se quedó desnuda.
                                ( de exilios y desexilios)

Emilia Marcano Quijada-Venezuela/Junio de 2012

FÍJATE QUE NO

Quien dijo que el perdón era el aliento
del alma atormentada por quitarse
aquel pesado lastre que al soltarse
nos liberó también del sufrimiento.

Quien puede asegurar que no es el beso
que damos a la mano que nos hiere
y siempre disculpamos cuando quiere
el corazón que ingenuo vive preso.

El corazón que al cabo de los años
Se va debilitando en su agonía
De tanto perdonarse los latidos.

El corazón le dijo al abandono:
¡Como se nota que no me conoces!
se podrán levantar una y mil voces
¡Pues fíjate que no, no te perdono!

Beatriz Minichilo-Buenos Aires, Argentina/Junio de 2012


Araña en la pared

Esa primera brisa fría
que nos lame
a hurtadillas
la piel.
Ese primer contacto
con la hoja
que se acaba de recostar
en la vereda.
Ese regusto
a cosa insatisfecha
que nos ataca
de improviso.
El color anticipado
de la tarde.
El viento
que vomita
una sustancia extraña.
El follaje
en su etapa primitiva
de demolición.
Un sabor agridulce
a algo que concluye
de manera inexorable.
El pájaro
que a destiempo
deja oir su canto.
La lluvia
que cae desperezándose.
La hora en lento repliegue
y esa enmarañada red
de pensamientos hostiles
que dibuja un gesto
cuando el otoño
se descuelga
como una araña
en la pared.

Úrsula Moreyra-Junio de 2012


Crónicas de un obsesivo


- Permiso. Y abre su cajón. Cada cosa en su lugar: el termo en la misma posición de siempre, los demás objetos, cada uno con su bolsita especialmente cerrada, cada cierre de bolsa caracteriza al objeto que contiene.

No es lo mismo poner en una bolsa un paquete de yerba que un paraguas... ¡ah no, no!
¡No es lo mismo señores! Envolsar que colocar en una bolsa, no es lo mismo.

(Enbolsar. Embolsar. Poner en la bolsa. Colocar dentro de una bolsa. Guardar en una bolsa. Ponerle en una bolsa.)

Como si el objeto contenido fuera de extremo valor sus dedos pulcros y prolijos hacen maniobras para que todo quede en su perfecto lugar, milimétricamente pensado, no puede ser sino, tantas cosas en tan pequeño cajón.

Sigo mirándolo, habla del tiempo. Saca un paraguas. 
Claro, nunca se sabe si cuando uno se mete al subte y esta goteando, cuando salga en la otra punta de la ciudad después de media hora de viaje, va a estar lloviendo torrencialmente. No!! por alguna desgracia de la vida, uno no lo puede saber!

Agarra el paraguas con cuidado de no estropear tan insulso y breve objeto. Nada más que una fuerte llovida para tener que despedir de él, maldito sistema de productos sumamente finitos. No se dan cuenta que uno se encariña con las cosas. Uno vive situaciones con ellas, lo acompañan en su vida, o en momentos de ella. Y tras un breve lapso de vida, lo tiene que tirar sabiendo que esta persona seguirá viviendo, sin ese paraguas, con otros paraguas que a su vez morirán en el camino.

Terrible.

Volvamos a mi compañero. Luego de sacar el paraguas, piensa sin cerrar el cajón aún, si es útil llevar o no la funda, ya que al usar el paraguas, la funda queda sin efecto, tonta, inútil, inservible. 
Decide no llevarla y la deja en el cajón, pero en la misma posición en que el paraguas debería estar. Vuelve a poner más cosas lo cual le lleva demasiado tiempo, más teniendo en cuenta que estoy parada esperando que él termine con su dificultosa decisión para poder sentarme.
Las piernas me tiemblan, comí demasiado y la panza me tira. Me quiero sentar y este piensalotodo ¡o se ha decidido todavía!  Un resoplido quedaría fuera de los estándares socialmente adecuados, pero, y lo de él, es socialmente aceptado? al carajo con las normas, este señor me colma la paciencia.

Cierra el cajón, si señores cierra el cajón con las dos manos cosa de que ninguno de los extremos se desequilibre (hay que tener en cuenta de que se trata de un mobiliario viejo) y lo tenga que volver a abrir y cerrar. No queremos eso, no!
Le pasa llave y luego la gurda en su billetera, en un lugar exclusivo para ella. La muy afortunada. Quisiera yo tener un lugar solo para mí en la billetera de alguien. O mejor aún, aprender de él, y resguardar preciosamente la llave del cajón para que después no me la olvide junto con las otras llaves de mi casa y quedarme un día afuera de mi guarida. 

Quién dijo que ser llave no era gratificante?

Estoy segura que en el trayecto desde su pecho hasta el bolsillo del pantalón, el señor ha pensado las diferentes opciones que le ofrece su vestuario, opción elegida seguramente como la más acertada para evitar el posible robo.
Se le nota en la cara que esta pensando, y además dejo de hablar por unos instantes.

¿A mi también se me pondrá la cara diferente cuando pienso? ¿La demás gente lo notará  o pasará inadvertido?

Se despide, y me llama de una manera particular, que estoy segura que también lo ha estado pensando todo este tiempo que el cajón el ha robado.

Rosa Esther Moro-Buenos Aires, Argentina/Junio de 2012


POR QUÉ EL TAROT                

Porque el arte de vivir y transformarse no está en ningún lugar sino dentro de nosotros mismos. Según A. Huxley, el tarot constituye una expresión simbólica de la experiencia humana, los arcanos traducen este mensaje que proviene de ese lugar en nuestro interior donde todo se sabe y no se sabe a la vez, y realizan  una apertura división psicológica pues son conectores entre la unidad y multiplicidad, entre lo visible y lo invisible.
Porque al cambiar  un pensamiento, una actitud, se puede resolver un proceso de dificultad o cambiar la vida; la cura por la sagrada palabra.
El tarot es un libro de infinitas lecturas, una máquina de resonancias, pero sobre todo una modalidad de auto conocimiento y el equilibrio que conduce al bienestar con nosotros mismos, por el sendero de esta mirada que nos conduce a modificarnos y cambiar nuestra percepción de la realidad.


Cecilia Ortiz-Buenos Aires, Argentina/Junio de 2012


Tengo un pez

que navega mis torrentes
un pez blanco    bien blanco
se alimenta
            de mi mala sangre
la convierte
            en orquídeas salvajes.
Por la noche
            abandona mi cuerpo
cubierto de escamas en plata
llega al río
            que marrón    lo aguarda
y
navega otras aguas
aumenta de tamaño
suelta aire y suelta y suelta
            el aire que con sórdida esencia
            se detuvo (intrépido)
            por debajo de mi piel
            sin aviso   sin malicia   sin sentido.
Regresa
            apenas mis pestañas
                        aletean
            al borde del amanecer
y
otra vez
mi pez blanco    bien blanco
            navega por mis torrentes.
Me navega.



Osorio Sánchez Argenis-Cuba/Junio de 2012


LAS COSAS NECESARIAS


I


Ahora el abuelo está muerto. Yo lo maté.
Seguimos en el cuarto, solos, como antes, cuando me dijo.
-       No se suba en la cama con los pies sucios.
Yo estaba cansado de estar tanto rato de pie, o agachado, según el caso. Le alcanzaba un pedazo de cuero, le llevaba un zapato o le ensartaba la aguja. Ensartar una aguja puede ser divertido pero nada más si uno lo hace un par de veces. Ya después no. Cansa. No aguanté más y me subí al camastro.
A él no le gustó. Se mordió el labio, cogió la chaveta, vino hasta donde yo estaba y me cortó un dedo del pie. Yo no dije nada, pero me quedé mirándolo. Era como si la tierra me hubiera tragado la voz.
-       Usted tiene que aprender a ser obediente. Si le digo que no se suba, no lo haga.
El dedo saltaba en el suelo y yo me sentía como si estuviera muerto.
        ¿Usted va a ser obediente? Dígame, ¿va a ser obediente?
La chaveta del abuelo siempre estaba afilada.
Abrió un hueco, cogió el dedo y lo enterró. Después lavó la chaveta y otra vez se paró delante de mí. Se veía inmenso, como una palma.
        Siéntese en la cama que le voy a amarrar una venda.
No me moví. Pero él me cargó y con mucho cuidado me puso en la cama.
-  Apúrese.
Me dijo. Lavó con luz brillante y puso una venda.
        ¿Cómo se siente ahora?
No dije nada.
- ¿Los ratones le comieron la lengua?
Me miró fijo a los ojos.
        ¿Más o menos mide su lengua?
Era como si la tierra me hubiera tragado la voz.
- Algún día usted debiera hacer un esfuerzo y saber ese dato. Puede ser importante. ¿Sabe una cosa? No voy a aguantar esos gritos por mucho tiempo.
Me dio la espalda, caminó hasta el banquito y empezó a trabajar. Miré el pie, el vendaje estaba rojo. No sé por qué creí que el pie se me estaba pudriendo y se lo dije.
        No se preocupe pronto vamos a almorzar y deje ya esos gritos. Me ha hecho perder tiempo. Si quiere ponga la cabeza en la almohada pero deje los pies afuera.
        Seré obediente.
        Recuéstese.
Dijo y cortó un trozo de cuero.

II


Cuando me desperté no estaba. Al lado de la cama había una muleta.
        Coja la muleta.
No dejaba de toser, era como si estuviera muriéndose de la tos. Cogí  la muleta, fui a dar un paso y me caí.  Entró y me ayudó.
        Tiene que aprender, no puedo estar levantándolo todo el tiempo.
        Sí, abuelo.
        No diga, “sí, abuelo”, y apúrese. Ya usted está aprendiendo a ser cuidadoso, durmió como un angelito y no ensució las sábanas, ¿ve? A lo mejor llega a ser un buen hombre.
        Pero ahora nada más tengo nueve dedos.
        Usted debería aprender algunas cosas.
Se quedó pensativo.
        ¿Usted sabe por qué remiendo zapatos?
        Sí.
        No sea charlatán, usted no sabe nada ni siquiera caminar con una muleta. Cree que remiendo zapatos por necesidad y no es así. ¡No es así, carajo! Lo hago porque los zapatos no tienen cerebro. Un día me di cuenta que los hombres tienen cerebro y los zapatos no.
Volvió a quedarse pensativo. Como media hora. En todo ese tiempo, para no aburrirme, me puse a tratar de aprender usar con la muleta. Era dificilísimo. Al rato el abuelo me dijo.
        Ahora usted cree que yo soy un hijo de puta.
        No, abuelo, yo…
        ¡Cállese!
Se puso a darle filo a la chaveta.
        Si usted piensa eso está pensando bien. Ahora mismo soy tremendo hijoeputa. Pero no sabe por qué le corté el dedo.
        Porque no le hice caso, abuelo y los nietos tenemos que ser obedientes.
        No sea comemierda, ¿o se va a pasar la vida repitiendo lo que le dicen? Le corté el dedo por varias razones.
Pasó un dedo por el filo de la chaveta pero todavía no estaba satisfecho.
        Primero, porque no lo necesita, y esa sólo es una razón superficial.
Dejó la chaveta sobre la mesa, se metió una mano en el bolsillo, sacó un paquete de dinero y empezó a contarlo.
        Aprenda cuáles son las cosas necesarias. ¿Qué le parece por ejemplo, fracturarse el cráneo de vez en cuando?
        Creo que no es una buena idea, abuelo.
        Vaya, al fin una respuesta inteligente. Se da cuenta que usted sí puede. Así como no es necesario fracturarse el cráneo de vez en cuando tampoco usted necesitaba ese dedo.
Ahí fue cuando lo miré con odio por primera vez pero todavía no imaginaba que sería capaz de matarlo.
- ¿A usted le parece que el dedo gordo del pie es necesario para vivir?
Terminó de contar el dinero y lo puso sobre la mesa.
        Responda. ¿O es que le tiene miedo a su propia respuesta?
        No sé, abuelo, le juro que…
        No jure nada. El dedo gordo tampoco es necesario pero tenía miedo pensó que  también se lo iba cortar. Dígame una cosa. ¿Usted cree que si a alguien le falta un dedo podrá ponerse un zapato?
No respondí. Miré la chaveta. Estaba al lado del dinero.
        No sea pendejo y responda.
        A lo mejor sí, no sé. No puedo dar una opinión.
        ¡Claro que puede dar una opinión! Si un hombre no puede dar una opinión lo mejor que hace es morirse.
Me tiró un zapato.
        Coja ese zapato y póngaselo.
Yo empecé a ponérmelo.
        No, en ese pie no, en el que tiene la venda.
Vino hasta donde yo estaba y me puso el zapato.
        Mueva el pie.
No le hice caso.
        Ah, ya me doy cuenta. No quiere moverlo porque es un zapato de mujer y eso está muy bien. ¿Le duele más ahora o le duele igual?
Me dolía muchísimo y volví a mirarlo con odio. Con ese odio que impulsa a la gente a matar.
        Igual, le duele igual, y esa puede ser la razón concreta. Usted necesita entrenarse contra el dolor. El dolor será una constante en su vida. ¿Le gusta el dolor?
Entonces trajo los platos de sopa y empezamos a comer.
- Puedo cortarle un dedo pero nunca dejaría de traerle su comida. Un abuelo es siempre un abuelo. ¿Usted cree que sea un buen abuelo?
- Sí. 
Entonces dejó de comer y me miró.
- También sé que le gustaría rajarme la garganta y le daré esa oportunidad pero déme tiempo para un tabaquito.
Hasta ese momento yo no había pensado en eso.
        Es una costumbre que heredé de mi abuelo. Le ruego que no se arrepienta a última hora. No le vaya a dejar esa tarea a nadie.
Entonces entendí lo que quería. O al menos creí haber entendido. Y por eso empecé a tomar la sopa con más calma.
        Así se hace, piense y decídase.
Hice un gesto y dejé de mirarlo. Estuvimos un rato sin hablar, incluso después que se llevó los platos. Al regresar traía un tabaco encendido.
Fumaba y escupía tratando de que cada salivazo cayera en el lugar donde había enterrado el dedo.
        Le voy a dejar este dinero.
        Gracias.
        No me dé las gracias, solamente trate de hacerlo bien.
        Está bien, abuelo.
        Ya estoy listo.
Dijo y tiró el pedazo de tabaco.