miércoles, 21 de octubre de 2026

Valen, 12 años (Taller de Elsa)-Argentina/Octubre 2026

Acrílico

 

Marga, 9 años (Taller de Elsa)-Argentina/Octubre 2026

Acrílico

 

Mara, 6 años (Taller de Elsa)-Argentina/Octubre 2026

Acrílico

 

Lucía, 13 años (Taller de Elsa)-Argentina/Octubre 2026

Acuarela

 

Elin, 11 años (Taller de Elsa)-Argentina/Octubre 2026

Acrílico

 

Zule (Taller de Elsa)-Argentina/Octubre 2026

Acuarela

 

Vanice Zimerman-Brasil/Octubre 2026

Frutillas

 

Carlos Zemek-Brasil/Octubre 2026

La planicie perdida

 

Osmar Carboni-Brasil/Octubre 2026

Cuadro Abstracto

 

Nasta Martyn-Polonia/Octubre 2026


 

Ricardo Montenegro-Argentina/Octubre 2026


 

Maria Antonieta Gonzaga Teixeira-Brasil/Octubre 2026

Hojas que vuelan

 

Ana María Guariniello-Argentina/Octubre 2026


 

Isabel Furini-Brasil/Octubre 2026

Aves-Fotografía

 

Elsa Fender-Argenttina/Octubre 2026

 Vuela tan alto como puedas-Acrilico

 

Matías Hernán Bitocchi-Argentina/Octubre 2026

Tinta china

 

Vanice Zimerman-Brasil/Octubre 2026


 

Momentos...

 

Arrebol de invierno,

Se recoge al atardecer

En las sombras

De la ventana entreabierta;

Silencio y recato

En las hojas del plátano,

Poso en ti mi mirada...

Alejandro Zapata Espinoza-Colombia/Octubre 2026


 

Fondea veintiséis

 

Es mi propia vida la que se sorprende, y es ella, si puede, la que debe darme mis respuestas, pues solo en las reacciones de nuestra vida puede residir toda la fuerza, y casi la necesidad, de nuestra verdad. [...] En realidad, no existe teoría que no sea un fragmento, cuidadosamente preparado, de alguna autobiografía.

Paul Valéry: «Poesía y pensamiento abstracto»

 

La piel curtida en el labio: muerde. Es la del compañero que ya no siguió: a él le sangraba, le ardía y justo la puso del coordinador, a quien también bolas rojas sobre la ceja. Lo duro viene a encontrarse en el umbral de una panadería que atiene el niño pasó a grande con los resabios viejos: creyó que engañando su generación no repetiría años. Ahora los pasa como si tuviera que devolverse; hubiera aprendido más sin intercesores, menos los que creían ganada la partida (o ganaron, aceptemos, solo que no repartieron la ganancia).

 

***

 

Nada que anotarle a los tantos meses ida, ni mis nuevos plazos, ni qué haríamos si los estuviéramos rejuntos.

La distancia, vano engaño.

Toqué al dios y resultó estar vivo. Hasta ahora me acompaña. Debió guardarse en la cuneta, en el pecho fosforero. Lleno y listo para entrometerse, no me llamaría a ratos, ni reclamaría un pasado que solo él aguanta; el que lo hace rey, oportuno látigo en el problema.

 

***

 

Viernes a un paso de Semana Santa y la canción para los antioquemismos. No es fuego para un comerciante, y la montaña viene descendiendo por los estrelleros, cosa de voluntario en marea de parques. La envidia terminó por fundir a la señorona que dio a entender no le comprendieron el genio probético (la poesiga: Natalia conductora). Si fuera de mi interés, recambiaría los asuntos que van formándose, ¡el orden como nuestro logro, aunque no se lo crea y del arte al sociológico devolver estructurada una realidad que era agua!, hasta dar con ensayo, y de ahí a los prometeros.

De todos mis amigos indios ninguno ha tenido, ni el que ya no acepta porque copó el baúl del carro, el honor, que preciaría como ninguna cachetada al decenio, de saludarme. Ellos se equivocaron porque de haberme tomado sentiría el jalón, oirían un grito y no es más que la alcoba donde el de las participaciones contadas gestó a piedrazos. Algún colaborador, quizá ni responda el mensaje de agradecimiento, haya leído la parte de las convocatorias, la cubana-mexicana, y piense ya en gesticular una pakistaní, por la cual estaremos contentos los que llevamos en la mira eso y las grabaciones para un retirado que indica teorizar al Comité, medida de evaluación y seguimiento.

Por continuum floreció la idea en menos de una semana de retiro verá las páginas medidas y el compartir al que ayudó a la ciudad literata desde la posición de redadas infantiles a tres acostados del río que no es el Inírida ni la radio que memoró el colóreo. Junta una cuerda al cirio: viene hacia ti.

 

***

 

Grupo en ladera. Los reunió el sol de antes, un aniversario, el surgimiento de una palma. Con el risco de fondo, se abrazaron frente a la cámara (el tomador inclinándose de una raíz) y los otros, el psicólogo de secundaria, flaco y público a diferencia de su mayor hermano; los compañeros de diferentes etapas, incluso un infiltrado del Centro Empresarial.

Trataron de verse, pero eran llamados por el empuje que reformaron. La pregunta, más que por el motivo de vernos en hora de reses, era si existíamos el uno para el otro, o si estábamos allí al azar, negados y cerca, desprolijos por la mirada que no entendía.

 

***

 

Mañana un encuentro en San Antonio. Debí decirle a la equivocación que bajase. Ella tendrá que resarcir lo mío, solo que fue en reemplazo, y no conté más que unas baratas: ella sacó número por número y pagó lo que debía. A las doce, tras departir con el padre que fue visto como extraño, las papitas-arroces de abril, y la pensadera, porque se juntaron las facultades para terminar a tiempo de vérselas una encima de otra. Más luego, en la Piloto, las lecturas por Stănescu, mientras Fabricio en vivo y el director del Comité relacionando proyectos con ministerios. De todo no va a restar la habitación sola, el casco robado, un mensaje que espera advertirse jalaorejas. Es tiempo de vestirse, forzar las mangueras colgadas, prenderse con el cansancio y las averías, en lid austera, por los siglos que dure instante.