Cubre mis corales
No enciendas la luz
deja mi cuarto en penumbras
no hay testigos en el estrado
solo el oráculo señalando
con su dedo.
¡Asumo la culpa
si con sigilo de gacela
vas a tientas rozando
cada palmo,
cada acorde hasta volverme
tu completa sinfonía!
Sigue la ruta de este pentagrama,
quiero escuchar el mar de tu aliento
en mis oídos.
¿Puedes enhebrar mis alas
volverme gaviota,
planear a tu lado?
Hurta una nube
llévala en tus manos,
cubre mis corales desnudos
llevan huellas de haber sido
habitados en una luna recién vestida
¿Logras verlos o enciendo el candil
de mi faro?
La marea amenaza con su furia,
mientras en rito pagano,
una exhalación en el vientre de la ola
quiebra el aliento.
En silencio, sin testigos

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