miércoles, 21 de octubre de 2026

Carlos Savariano-Argentina/Octubre 2026


 

Tango y zen

 

Para MIS

 

Su alma de cuenco de terracota

cayó como un cometa herido sobre el piso.

Sin victorias en el alma, pero también sin furia.

Sólo el camino hacia el zen en la paz del fuego.

 

Y ella, que se marchaba,

así y todo, se quedó.

Barrió los restos moleculares de su alma de terracota,

extensos y desparramados junto a partículas de incienso.

 

Mi ser, silencio tardío, atravesado como por un puñal,

por un tango esforzadamente afilado.

Habíamos sido. Ella tierra fértil. Yo arado.

Yo mar bravío, ella barco que surca.

Nos miramos a los ojos.

(Alguien se apiadó y cortó el suministro eléctrico).

Ella encendió las velas y yo saqué la bolsa de la basura.

 

Fuera, eran una fiesta los trinos de los pájaros en la espesura,

el mosaico de estrellas en lo oscuro.

Nos acostamos. (Más tarde nevó en la comarca).

Yo dije: me hundiría en la hondura de la desesperanza si tus brazos no fueran alas.

Ella apagó la luz, extendió sus alas y me cubrió.

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