LA BAHÍA
Desde el malecón te observo,
hieren mis ojos
tu mar azulado.
Tienes intrigas de arrogantes piratas y corsarios,
eres emblema de entrada a la Habana Vieja.
Cruzo por el túnel,
te descubro desde el Morro,
con sus piedras tantas veces acariciadas
por el mar infinito,
que resiste siglos de historia.
No puedo dejar de contemplarte
hechizada
por la fuerza insospechada de tus olas
que salta y moja el paseo habanero,
o la brisa suave que sopla
de tus lágrimas profundas.
Por el Paseo del Prado
llego hasta tu frontera,
me deleito con las diversas gamas
de los bizarros reflejos
del océano primitivo.
Por tus aguas entraron al puerto
trayendo esclavos negros
y se llevaron
los tesoros de tu tierra.
Tienes tradición, bravura y
leyendas que acrecienta tu nobleza.
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