martes, 21 de febrero de 2017

Carlos Caposio-Argentina/Febrero de 2017

Foto: Carlos Caposio - Malacara Estepario


ECUACIÓN DE LAS PAREJAS

Cuanto más se recibe
menos se da,
falta de equilibrio.
Deriva en una especulación porcentual
de dividir el tiempo que doy
para multiplicar las ganas de verme.
Control al cuadrado
igual a mentiras por dos.
Deseos, caricias y besos con decimales
es un amor a la izquierda.
Dominante y dominado,
cincuenta por ciento,
ambas partes responsables.
Más menos mimos
menos más abrazos,
contención,
una mano en la mejilla,
la otra en la cintura,
por dos bocas opuestas,
sí sólo sí,
lenguas enredadas.
Dos enteros en una cama tiende a infinito
al igual que en el suelo, la mesada o la montaña.
Un corazón mayor a la razón
equivale a una mente irracional,
problemas a la décima potencia,
pero la pasión, también tiende a infinito
al pequeño punto de reconciliación
sí sólo sí,
lenguas enredadas.
Inversamente proporcional a la rutina
de amores periódicos y “perfectos”.
Que deriva en:
menos sexo, más trabajo,
por fin de semana de suegras
dividido cuentas por pagar
igual a, “hay que tener un hijo”.
Pero a mayor ganas de uno
menos coraje del otro,
se tiende a elevar la inseguridad del opuesto,
más pequeñas discusiones,
se suprime la apuesta al futuro
igual a vivir el presente.
Mano en la mejilla,
otra en la cintura
sí sólo sí,
lenguas enredadas.
Se entiende de esta ecuación:
Que el amor siempre es desigual
resultante, de desiguales formas de expresarlo.
Que las pequeñas peleas son fuego a la décima potencia
pero periódicas, saturan la memoria del procesador.
Que la raíz cuadrada del amor
es igual a la pasión al cuadrado
dividido menos discusiones
por más reconciliaciones.
Conclusión:
La relatividad de las cosas. Todo es relativo.
El amor tiende a infinito.
Buscar periódica y constantemente.
Sí sólo sí, lenguas enredadas.


Del libro CAJITA DE CARTÓN de Carlos A. Caposio Ediciones: Fusión de los géneros