martes, 21 de febrero de 2017

Graciela Fernández-Rosario, Santa Fé, Argentina/Febrero de 2017



ESA DISTANCIA

Existe esa distancia,
un tramo que encierra tanto y no,
que aleja sentimientos y no.
En este, nuestro efímero tiempo,
como una rara contradicción,
que regala esperanzas y las roba.
He visto muchas albas y ocasos,
han transcurrido tantas estaciones,
y aquí permanezco, amor.
Oigo tus pasos, te detienes, titubeas, sigues.
Pero desandas caminos, regresas,
y allí se cruzan nuestras miradas,
nos invadimos, sin apuros, uno al otro,
en un intenso y perturbador instante.
Nos reconocemos en el brillo translúcido,
y en la franqueza de nuestros ojos.
Basta una palabra, un gesto,
y los latidos de los corazones
retumban en nuestros pechos,
queriendo escapar de ese encierro,
semejando inquietos aleteos,
que buscan la deseada libertad.
Y emprender el vuelo, por tu cielo, por el mío,
cual alondras que inician su cortejo,
batiendo sus alas, con una delicadeza tan cercana,
como acariciándose tiernamente,
reconociendo sus aromas, rozando sus picos.
Así es para nosotros,
tus labios, los míos, el ansiado encuentro,
y ya no hay espacios, ni tiempos.
Lo presiento, llegaste para permanecer.
No existe esa distancia...